¿Por qué tiene que decirlo?

Esta respuesta es la más común en redes sociales ante publicaciones de mujeres que han tomado la decisión de manera activa de no ser madres.

Dejando a un lado los insultos llenos de testosterona que, por supuesto, cuestionan la veracidad de este mensaje, este mensaje, que suele venir de otras mujeres, duele.

Hemos aprendido que, cuando te sales de la norma, no sueles gustar a ciertos sectores masculinos. Ciertos sectores conservadores. Ciertos sectores neoliberales que manejan las redes sociales con total impunidad para decirte que, simplemente, te calles la boca.

Pero a veces, no solo son los hombres.

Durante la pandemia, mi círculo de amigos se llenó de hijos e hipotecas. Mientras que yo tenía cada vez más clara mi decisión, mi vida eran todo conversaciones unidireccionales en las que sentía que no tenía nada que decir. Y es que no tenía nada que decir.

¿Qué vas a decir? ¿Qué vas a decir cuando a ti misma te han enseñado que lo correcto, lo normal, y lo establecido es tener hijos?

¿Cómo vas a tener el morro de, como mujer, interrumpir a otra mujer en ese momento mágico de su vida por el que se celebran babyshowers y en el que comienzan a hablar por semanas y meses en vez de años? ¿Para qué? ¿Qué leches tienes que decir que sea más importante que eso?

¿Vas acaso a decir que Ay, mamá de Rigoberta Bandini no te dice nada? ¿Vas a decirle a tu amiga madre primeriza que no hace falta que te ponga la canción dos veces seguidas? ¿Que ibas con las Tanxugueiras en el Benidorm Fest?

No puedes.

No debes.

No lo haces.

En público, no lo haces.

Así que empiezas por las redes sociales en las que hay cuatro cosas contadas sobre la no maternidad elegida. Con pies de plomo. Con miedo. Con tu manta de invisibilidad. Con todo el temor a ser malentendida, a ser odiada, a ser rechazada… Como si no te sintieras suficientemente invisibilizada o rechazada por tu entorno maduro y provechoso, en el que han comprado casas y tenido hijos mientras tú no has hecho absolutamente nada que merezca la pena.

Probablemente, ese haya sido uno de los primeros espacios en los que te has atrevido a decirlo, a exponerte, a buscar a alguien con quien ir a tomar un vermú que comparta horarios contigo y una temporalidad numérica común.

Y, por supuesto, eres malentendida.

Y rechazada.

Eres una amenaza por decirlo, pero, ¿para quién?

Si no tienes hijos y lo dices, harás que… ¿Que alguien piense?

Claro… Igual la gente se lo plantea… Lo empiezan a ver… Lo escuchan… Lo normalizan… ¿Y eso es malo?

«ME PARECE MUY BIEN PERO, ¿POR QUÉ LO TIENE QUE DECIR?»

Sucede esta reacción porque la maternidad es tremendamente solitaria. Y lo sé porque hay muchos espacios de madres hablando de sus experiencias.

He leído Madres precarias, Madres arrepentidas, he visto The Let Down, Mira lo que has hecho, Cinco lobitos, Madres trabajadoras, Alabama Monroe, visto vídeos en redes de Madremente, de mami-fit, además de los vídeos y fotos de los hijos de mis amigas. Entre otros miles de contenidos disponibles.

Sé que las madres se sienten solas, que se sienten precarias, y que, algunas, sienten rencor hacia las mujeres sin hijos porque parece que nos creamos mejores que ellas.

¿Nos lo creemos?

¿Creéis que si tuviera la seguridad, red y confianza de un grupo escribiría un blog intentando conectar con más gente sin hijos?

¿Creéis que las mujeres que eligen no tener hijos han esquivado los anuncios de Clearblue, las conversaciones incómodas o la invisibilidad?

No somos iguales todos aquellos que no queremos tener hijos.

No es que conozca mucha gente, sigo sin conocer suficiente gente como para sacar las mismas estadísticas que entre mis amigas con hijos (amplia gama de diferencias) pero no, en principio las personas que no queremos tener hijos somos bastante diferentes.

Solo veo una cosa común entre las mujeres que eligen no tener hijos: las circunstancias no ayudan, y puedes sentirte muy sola.

Pero eso no se ve, eso no lo vas a decir.

Y las redes sociales y su scroll es la única cosa accesible para todos, y algunas madres sufren tanto que, cuando ven que una mujer dice PUES YO NO QUIERO, ya puede ser Santa Teresa porque, si no, surge un instinto de preservación, de competencia, de clase, en redes sociales, en las que, ese ser pequeño y molesto, debe ser callado, silenciado, eliminado. Pone en cuestión una decisión de vida…

Puede que pase, puede que una persona con un instinto antinatalista, que no cree en la necesidad de la reproducción y que considera que sería mejor que hubiera un parón generalizado, seguramente alguien con esa opinión viva su vida bajo esa filosofía.

¿Es mi caso? No.

Pero existe.

Os diré que, dentro de la propia maternidad, entre mis amigas con hijos, al hablar de crianzas de unas y otras (algo hay que decir en esas conversaciones al fin y al cabo, no vamos a buscar algo de lo que podamos hablar todos por experiencia propia), ha habido críticas feroces y de puesta en cuestión desde partos hasta escuelas, pasando por lactancias. Nada está fuera de la crítica. Nada es sagrado.

El drama está servido.

Todas tenemos una opinión. Todas creemos que nuestra opinión vale más.

Si las redes sociales fueran el lugar en el que se toman las decisiones vitales, las madres no deberían preocuparse. Los contenidos de no maternidad por elección tienen muchas menos visitas, menos comunidad, menos unidad y muchísimos más bots en contra que sobre todos los tipos de maternidad. Seríamos fácilmente baneadas y prohibidas. Recordad que Elon Musk, el Papa y Fernando, de mi entrada anterior, consideran que deberíamos no existir.

Pero las madres no pierden nada porque haya mujeres que no tengan hijos. Y tampoco ganan nada si todas las mujeres se ponen a tener hijos (salvo competencia para conseguir plaza en las guarderías públicas en Madrid, por ejemplo).

No pierden nada porque lo digamos en redes, así que, empecemos a decirlo. Empecemos a agotar ese «por qué tiene que decirlo».

Porque sí.

Porque las madres, en serio, ni ganan ni pierden nada con nuestro discurso ni con nuestro silencio.

Sin embargo… Hay quien sí gana con nuestro silencio.

¿Quién es quien sale ganando con el silencio de las mujeres que no quieren ser madres?

¿Quién necesita que parezca que no existimos?

¿Quién se beneficia de la soledad, cansancio y falta de sensación de grupo entre las mujeres?

Yo no.

Seguramente, tú que me lees, tampoco.

Te dejo que lo pienses.


Una respuesta a “¿Por qué tiene que decirlo?”

  1. Hay dos cosas fundamentales en la perspectiva que suele manejar la gente que habla sobre tener hijos:

    1. – Concretamente esta pensando en bebes o niños

    Te dice cosas como “¿es que no te gustan los niños?» lo cual es una pregunta absurda, porque para ser padre/madre lo que te tiene que gustarte es ser padre/madre, no los niños. La pregunta tendría sentido si estamos hablando de hacerte pediatra, poner una guardería o se profe de infantil. Pero si hablamos de tener hijos lo que te tiene que gustar es padre/madre, punto.

    Y no solo te tiene que gustar ser padre/madre entendido como “alguien que cuida o mantiene económicamente a otra persona hasta que se independice», si no también como alguien que dice o hace algo y eso le afecta a su hijo de 40 años de una manera distinta a si lo hubiera dicho/hecho otra persona porque por muy independizado que estés tu padre/madre sigue siendo tu padre/madre y siempre tendrá poder y/o influencia sobre ti. Insisto, porque muchos padres/madres a los que les saca este tema rápidamente se quieren escudar en que cuando el niño sea mayor ya todo da igual.

    Además, la mayoría de los padres/madres no les gustan los niños ni los bebes, simplemente hacen una excepción con sus hijos mientras estos son pequeños. Por lo tanto es una idiotez preguntarle “¿es que no te gustan los niños?» a alguien que no tiene hijos, y otra estupidez igual de grande es tener hijos porque te gusten los bebes.

    Cuando alguien enfoca el tema de tener hijos como un tema de gustarte los niños, lo que esta delatando es que realmente no ha pensado en el tema y los ha tenido porque es lo normal y punto.

    Quien realmente quiere tener hijos, lo que ha pensado es:
    a) quiero ser padre/madre, y
    b) quiero traer a una persona a este mundo (si, a una persona, no a un bebe o un niño)

    2.- No hay que pensarlo mucho antes de tomar la decisión

    La inmensa mayoría de libros sobre tener bebes están escritos bajo la premisa de que sus lectoras son gente ya embarazada. Igual que el resto de libros de crianza parten de la idea de que ya tienes hijos.

    No existe apenas literatura orientada a formar padres/madres antes de que ya no haya marcha atrás. La explicación obvia te la dan los mismos padres/madres entre risas “si sabes lo que se te viene encima no lo haces» justo antes de apresurarse a compensar semejante lapsus de sinceridad con un “pero su sonrisa compensa cada segundo».

    Es muy común oír a padres/madres hablar de que para tal rol nada te prepara pero el hecho es que aunque lo hubiera daría igual. Aunque hubiera un taller o curso que te prepara perfectamente daría igual porque no lo habrían hecho por miedo a que eso les quitara la gana de tener hijos.

    Dicen “nada te prepara para esto» como si se hubiera pasado los 5 años antes de embarazarse trabajando en una guardería para obtener habilidades que les pudieran ir bien, cuando la realidad es que su preparación (en el mejor de los casos) es leerse unos libros durante lo que dure el embarazo. Libros, que como ya he dicho, están escritos por gente que sabe que esta hablando a personas que ya no se van a poder echar a atrás, así que obviamente no van a entrar en según que temas.

    Da que pensar que en este mundo capitalista en el que se monta un negocio de cualquier mierda con una mínima demanda (o incluso sin demanda), nadie ha sido capaz de montar una academia de formación para gente que quiera prepararse para ser padre/madre antes de tomar una decisión irreversible. No es que no haya demanda, es que directamente la demanda es en el sentido inverso, lo que se demanda es que no se trate el tema.

    La gente se lanza a tener hijos deliberadamente sin pensarlo, es parte del proceso. Es el mismo caso de: si me leo los términos de uso no me hago cuenta en esta red social, y como o bien quiero hacérmela porque creo que me va a gustar o bien quiero hacérmela porque no quiero ser el único sin ella, no me los leo.

    Entonces, en este contexto de padres/madres que procrean pensando en tener niños (no personas) y pensando que les va a gustar su bebe (no pensando en si les gusta ser padres/madres) es completamente normal que se pongan a la defensiva cuando alguien dice que no va a tener hijos y que piense que todo es un malvado plan para sentirte superior a ellos, igual que piensan:

    – los veganos no son veganos por justicia animal y/o el calentamiento global, lo son (si es que lo son, porque luego en casa a escondidas seguro que comen fuet) para contartelo sin venir a cuento y sentirse superiores moralmente, o simplemente para joder, porque luego es un coñazo ir con ellos a un restaurante
    – los que no tienen whatsapp no lo tienen por temas de privacidad o porque no les gusten los chats o por lo que sea (porque luego bien que usan noseque otra cosa), no lo tiene para contartelo sin venir a cuento y sentirse superiores moralmente, o simplemente para joder, porque luego es un coñazo contactar con ellos
    – las feministas no son feministas por la igualdad, lo son (si es que lo son, porque luego bien que se enrollan con los machos alfa) para date la turra sin venir a cuento y sentirse superiores, o simplemente por joder

    etc, etc, etc.

    Esta es la manera de pensar de aquel que hace algo simplemente porque si y sin pensárselo mucho al ver en otra persona un ejemplo de justo lo contrario: sentirse atacada y creer que todo es una pose, moda o complot para decirle algo que no viene a cuento y sentirse superior moralmente.

    Da igual si el resultado de esa decisión hecha a lo loco salio bien o mal (da igual si al final realmente les gusto ser padre/madre o si se arrepintieron) se sentirán atacados igualmente porque no es tanto que se este cuestionando la maternidad si no que se este cuestionando como hacen ellos las cosas, se cuestiona su decisión de tener hijos no solo en el resultado (haberlos tenido) si no en el proceso (como tomaron la decisión).

    Si algún día realmente existe un curso que te prepara para ser padre/madre antes de quedarte embarazada, esta gente también se sentirá atacada por los padres/madres que hayan tomado el curso y también pensarán que el motivo oculto y sórdido por el que lo hicieron es para contárselo sin venir a cuento y sentirse superiores.

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