Si no, ¿cuál es el conflicto?

Esta entrada va a hablar de otro de los grandes temas que siempre me alejaron de una idea sobre la familia o sobre un legado a través de la maternidad, y es que yo quería dedicarme a escribir películas. Mi legado siempre tuvo letra escrita e imágenes en movimiento.

Cuando estudiaba para ser guionista, en el tercer curso, entre varios de los proyectos que teníamos que escribir, estaba el de escribir el guión de un cortometraje. Este cortometraje sería dirigido, producido y puesto en pie por otros estudiantes de nuestro curso con los que hiciéramos equipo.

El año en el que estaba escribiendo este proyecto era 2008-2009. Era el año en el que hacían su aparición en el cine las RED ONE, el formato digital, aquel formato con el que acababa una manera de hacer el cine, se abandonaba nuestro bien amado celuloide, moría una parte de lo que todos habíamos amado como aspirantes a cineastas… O eso nos dijeron.

Debo decir que, al estar en un equipo con una directora y estar trabajando en una comedia, a ambas nos dio bastante igual el tema del formato, de hecho, teníamos muchas ganas de ser de las primeras en probar el digital, de que nuestro proyecto fuera uno de los primeros digitales, de que nuestra comedia viera la luz con la misma cámara que estaba usando Steven Soderbergh y con la que había hecho pruebas Peter Jackson.

Para muchos, el digital era una amenaza.

Para mí, era el futuro, algo nuevo, una nueva posibilidad, aunque fuera distinta.

No me equivoqué, ya lo sabéis, pero entonces…

Aquellos días, había una presentación de proyectos, en los que solo llevábamos nuestra idea, una sinopsis y un «presupuesto estimado».

En un campo de batalla de egos mayormente masculino (oh sorpresa) presentamos nuestro proyecto «Los planes de Cecilia» anunciando que nuestra comedia sería digital. No sé hasta qué punto interrumpimos los deseos de nuestro director de fotografía en su lucha de egos con sus compañeros de clase, pero nosotras lo teníamos claro: nuestra comedia hablaba de nuestra acuciante crisis de los 30 e iría con el fragor de los tiempos, y los tiempos decían comedia, decían comedia de estilo francés, decían color, decían protagonista femenina y decían DI-GI-TAL.

Nuestra idea hablaba del paso a la vida adulta a través de una lista.

Sí, era bastante infantil. Ambas teníamos una idea de la madurez bastante artística, y queríamos tocar esa infancia, y hablar de cómo abandonar la infancia: la madurez estaba sobrevalorada.

Aún hoy es algo en lo que creo firmemente, en cómo todos somos niños fingiendo ser adultos, algunos con más éxito que otros, pero niños sin llegar mucho más lejos.

Parte de la escritura de guión contaba con un asesor en el proceso de guión. Y aquí es donde entra la maternidad porque, con un tono claro, una idea infantil y dos autoras de 25 y 26 años respectivamente, nuestra asesora nos comentó lo absurdo de nuestro argumento en que NO HABÍA NINGÚN CONFLICTO CREÍBLE en nuestro personaje.

Bueno… Nuestro personaje, una niña de 29 años para 30, en plena crisis, decide hacer varias tonterías para no abandonarse a la desesperación de su crisis por no tener un piso, no tener una pareja estable, no tener un trabajo estable, no haber viajado a la ciudad de sus sueños y un elemento más que aún no habíamos elegido… El argumento de nuestra asesora es que el único conflicto verosímil en un personaje de esa edad era…

VENGA, CUÁL ERA.

¿Cuál creéis que era?

Una mujer el día antes de cumplir los 30.

Una mujer sin trabajo estable.

Una mujer sin pareja estable.

Una mujer que aún vive con sus padres.

….

EL ÚNICO CONFLICTO QUE PODÍA TENER ESA MUJER EN EL 2008 ERA QUE QUERRÍA TENER UN HIJO.

Aún recuerdo el silencio y estupefacción que vino tanto de mi compañera como de mí. Ambas fingimos entenderlo y, a día de hoy, sigo sin entenderlo.

Aún estábamos hablando de la crisis del ladrillo, de una de las mayores crisis económicas, de una sociedad machista en la que una mujer las pasaba canutas para encontrar un trabajo estable antes de los 35 prácticamente, y en la que la estabilidad sentimental no era una cosa demasiado habitual (la mayor parte de mis amigos encontraron a sus parejas estables a partir de los 33… Otros siguen disponibles…) pero aún así, estos conflictos no le parecían realistas, e intentó concienciarnos de la crisis que suponía para una mujer no haber alcanzado la maternidad a los 30.

Aunque esa tarde algo se nos revolvió, no desistimos. Nuestra historia no era la de una mujer que sufría por no tener un hijo aún, ESO NI SIQUIERA ESTABA EN SUS PLANES, de modo que seguimos adelante con nuestra historia de la lista y la llevamos hasta el final. Pese a que nos dijeran que no le iba a interesar a nadie porque no había conflicto, corrimos el riesgo.

Terminé el guión con muchas ideas de la directora, cambiando lo que vi necesario como guionista, se rodó, se editó, se masterizó, se compuso la música y se estrenó.

El cortometraje «Los planes de Cecilia» llegó a contar con más de 200 selecciones en festivales internacionales, gustó muchísimo e incluso yo misma fui a recoger un premio a un festival.

El conflicto que no interesaba, INTERESÓ.

Porque nosotras hicimos que interesara. Porque la vida da muchísimos conflictos, el sistema nos da conflictos con mucha más narrativa de la que quisiéramos vivir, y no nos vamos a quedar en una historia que no nos compete.

Dejo el cortometraje por aquí por si alguien quiere echarle un ojo y porque, a veces, necesito recordarme qué cosas he hecho en un mundo en el que, para las mujeres, todo se sigue reduciendo al consumo, las experiencias y los hijos.

https://cortosdemetraje.com/los-planes-de-cecilia/

¿Sabéis que hay montones de mujeres escribiendo sobre su maternidad?

Pues nosotras escribiremos sobre otra cosa.

¿Y sabéis qué?

Que siempre encontraremos un conflicto.

Y esas palabras escritas e imágenes en movimiento, ese conflicto contado y vivido por personajes, puede que sea todo el legado que necesite.


2 respuestas a “Si no, ¿cuál es el conflicto?”

  1. Querida,

    Tu cortometraje es fantástico, tanto el guión como el resultado final, felicidades! Que bien que lo hayas compartido! Por lo que se refiere a la entrada, la crisis de los 30 es un momento complicado para las mujeres mucho más que para los hombres, precisamente debido al patriarcado al que nos vemos sometidas. Tienes 30 años, te estás haciendo mayor, ya no eres tan guapa, ya no te miran tanto, no tienes el trabajo que querías, no te has independizado… a ver… eso no son motivos suficientes para entrar en crisis? Por favor!
    Sigue con guiones, te animo a volver a ello, me ha encantado, 2008 verdad? Y tu ya haciendo lo que hace la maravillosa Phoebe en Fleabag!!

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