Dar-mi-opinión-sobre-la-elección-de-no-tener-hijos-es-polémico.
Una-decisión-personal-intransferible-y-propia-que-no-afecta-a-la-vida-de-nadie-es-polémico.
Lo-que-es- es absurdo.
Pero cierto.
Opinar que las mujeres, solo por nacer, no tenemos el instinto automático de convertirnos en gestantes, es polémico.
Opinar esto, es polémico.
Verbalizarlo es peor.
Y además, es lógico.
La enseñanza sobre como las mujeres están destinadas a convertirse en madres es definitiva. Hacer cualquier incisión en este dogma, en esta norma, implica algo peligroso. En vez de opinar o plantear el libre albedrío o la toma de decisiones, estás convocando un apocalipsis.
Porque claro, si nadie tiene hijos, se acaba con la raza humana.
Por tanto, si nadie tiene hijos, se acaba con la vida tal y como la conocemos.
Así que tu compañero de trabajo tiene razón.
O tu cuñado.
O tu vecino.
Cualquiera de los hombres que nunca tendrán que gestar y te dicen que no son «ni machsita ni feminista» y sienten el derecho a darte lecciones morales sobre la vida tienen razón.
La reproducción es imprescindible.
La natalidad no es cuestionable.
Fin de la historia.
Solo que…
Bueno…
Que pienso yo que menuda casualidad que todo lo que puede ayudar a la vida humana y su mantenimiento dependa de las mujeres, pero opinen tanto los hombres, ¿no?
Es un problema gigantesco el que algunas mujeres decidan no tener hijos porque no sean lo suficientemente generosas.
Pero a nadie le parece un problema que las personas sin capacidad gestante estén en posesión del discurso moral. Que la mayor parte de los periódicos, televisiones o agencias de comunicación, lancen mensajes nocivos a las mujeres y condicionen las decisiones de nuestra vida 24 horas al día, y en muchos casos sean pronatalistas los que están detrás de ello.
¿No le parece a nadie más que a veces los argumentos de «hay que tener hijos» o «el instinto maternal es general» son demasiado simplistas y, sobre todo, muy convenientes para no dejar espacio a una libertad de pensamiento que te permita alejarte de la norma?
Además, ¿estos conceptos de dónde vienen?
¿Es ciencia? ¿Es humanismo? ¿Quién es el científico o pensador que estableció esta teoría? ¿Mejor para las mujeres o para los hombres? ¿Mejor para el individuo o para la sociedad? ¿Mejor en qué contexto socio-político-económico? ¿Cuál es esa base de la que hablan?
En serio, es demasiado complejo para dar un dogma, y sin embargo, se da, sin vergüenza, sin reparo y sin cuestionamiento alguno.
Pero yo me planteo de nuevo la división, el núcleo. Estamos todos escindidos, como partículas, pero en cada núcleo familiar, debe haber más miembros, todos los posibles. Sin corazón o con demasiado, da lo mismo.
Establecer tantos núcleos diversos hace que cada vez nos relacionemos menos. ¿Dónde está el rol de los tíos, de los amigos de los padres, de los amigos de Toulouse?
Perdemos la conectividad, la capacidad de estar juntos y de crear comunidades, a base de espacios unitarios en los que se diga que todos pensamos igual cuando, claramente, todos pensamos distinto.
Si la sociedad se disgrega cada vez más y las conexiones y colectivos son, cada vez más, imposibles de convertir en realidad, entonces, dependiendo de la realidad de tu familia, puede ser una experiencia solitaria y demandante en exceso. Y no solo habrá soledad, sino que esta, inevitable con o sin hijos, se volverá más cruda para la gente sin recursos.
Donde deberíamos estar todos de acuerdo, nos enfrentamos.
Y evitamos tocar temas que puedan ser realmente polémicos, los blanqueamos y hasta los ignoramos.
Porque no hay presión social hacia las mujeres para ser madres.
Los niños no sufren las malas decisiones de sus padres.
Es normal que las soluciones a la precariedad se solucionen CON DINERO.
Es normal que el sistema que no te ayude.
Es normal que sufras.
Por eso, ten hijos, y, si no lo tienes, por lo menos, no lo digas.
No cuestiones nuestro dogma.
No escribas un blog.
No hables de la desigualdad.
No pretendas acabar con el concepto del instinto maternal.
No pienses que hay más mujeres como tú.
No dejemos de tener hijos.
No dejemos de querer tenerlos.
No nos quedemos sin pensiones.
No eres especial.
Claro que no soy especial. Pero tampoco soy polémica.
Nos han hechos polémicas.
Pero, para mí, que toleremos que se culpabilice a las personas en sus decisiones individuales, de lo que es responsabilidad del sistema y de sus políticas, es polémico.
Que la gente piense que el que alguien no tenga hijos y eso afectará a su pensión, en vez de pensar cómo las grandes fortunas no pagan los impuestos que deberían pagar, es polémico.
Que no entendamos el racismo, el machismo y la aporofobia y permitamos gente que apoya mensajes socialmente denigrantes hacia los más débiles, es polémico.
Que no entendamos que no hay buenos millonarios, que matemáticamente es imposible acceder a según qué cantidades es porque no hay una repartición equitativa, mientras hay excedentes de producción que siempre acaban en las grandes fortunas, es polémico.
Hay muchas cosas polémicas, muchas cosas por las que protestar, muchas cosas por las que salir a tomar las calles ya.
Pero que algunas mujeres no decidan ser madres, no, no es polémico.
Y nunca debería haber sido polémico.