Las cosas como son: el anuncio de Suchard está muy bien hecho.
Han sido los primeros en anunciar que llega la Navidad y que tenemos que empezar a pensar en las cenas familiares, los regalos, los turrones… O sea, todas las cosas para las que no has podido ahorrar con la inflacción y subida de precios a lo largo del año, pero que tendrás que pagar igualmente porque ES NAVIDAD.
Suchard ha apostado por la animación y se ha marcado un homenaje a UP como la copa de un pino, motivando con su estructura, guión y montaje todos esos sentimientos que nos despertaban los primeros diez minutos de la película de Pixar. Una película que, por otro lado, no es tan buena, pero cuyos primeros 10 minutos nos rompen porque nos cuentan el inicio y fin de una historia de amor. Y de una vida.
¿Qué cuenta la historia del anuncio?
Que la vida es lo que sucede entre las Navidades.
¿Y qué es lo que importa en la vida?
Que la FAMILIA HAYA IDO AUMENTANDO.
Con una estructura a lo MEMENTO pero una historia adorable, todo comenzaría desde que se mudan a su casa para comenzar su vida.
Y eso solo puede ser con cajas, en Navidad y con la mujer embarazada.
Decir que el «lo hemos hecho bien» deja a mucha gente fuera es quedarse corto, pese a que sea bonito y esté bien hecho.
Porque claro, muchos diremos: otra vez lo de siempre/ yo también lo he hecho bien… Pero, sobre todo, porque este anuncio vuelve a lanzar la idea de la familia ideal y eso hará que, otras navidades, vuelvan a preguntar el «y tú cuándo».
Pero eso no es por el anuncio, lo hubieran preguntado de todos modos.
Aún así, analicemos el mensaje con pinzas, porque no es tan malo ni nos deja tan fuera.
¿A quién no le gustaría formar parte de ese anuncio en Navidad en el que se ve a una familia que se quiere y no discuten NUNCA en las cenas navideñas?
Vamos, en mi época EMO mi madre no me hubiera acercado unas galletas ni de coña, en vez de eso, me hubiera dicho que estaba gorda.
Pero, a ver. El «lo hemos hecho bien».
¿Quiénes lo han hecho bien? Ellos, que son quienes cuentan la historia. Que comenzaron una familia, probablemente con cierta incertidumbre y sin saber qué les vendría encima.
Y es que, para ellos, lo han hecho bien.
La publicidad siempre ha sido así.
Las decisiones que se toman de cara a la publicidad y al marketing no son altruistas ni suponen una representación de la pluralidad o la diversidad más allá de lo económico.
Ser representada en la publicidad, solo significa que eres un cliente potencial.
No voy a olvidar por un segundo de que soy una mujer blanca, nacida en España y vivo en el privilegio constante de verme en cada anuncio, de no ser excluída.
Pero lo hacen porque quieren que compre Suchard.
TODA MARCA, TODA PUBLICIDAD, TODO ANUNCIO quiere tu dinero.
Y Suchard quiere el dinero de familias blancas y CIS, que parecen ser las únicas que existen en España… A ver, una marca como Suchard, que se fundó en 1826 bajo la marca Kraft Foods y en 2019 se unió a Heinz, probablemente, tras una guerra, bajada en acciones y pérdidas, quizá no ha sabido salir de las cavernas del pensamiento y no saben ni en qué año están.
Su target es claro.
Esta publicidad funciona para toda la gente blanca que vivió el paso de Disney a Pixar, y no de Pixar a Disney.
Cualquier posible representación de la realidad en este anuncio, si funciona, es porque es ficticia. Y porque llega en el momento en el que todas venimos AGOTADAS tras el 2023 y pensamos en la Navidad como ese momento con la familia que merecerá la pena.
Hay un equipo creativo que ha puesto trabajo, ideas y esfuerzo… Para que estas navidades todos asociemos Suchard con una Navidad que no es veraz.
Está claro que si mucha gente ha estado hablando de ello es porque ha funcionado. Y la estructura tiene parte de culpa, esa estructura del presente al pasado es un acierto: nos pilla desprevenidos.
Y, sobre todo, porque, mostrando tanto años, tantas Navidades, la idea que trabajan es la de que te veas reflejado. Y aunque no lo hagas, vas a intentarlo. Hecho esto, seguro que, en algún momento, sales tú.
El mío fue verme poniendo las galletas a los reyes magos.
También ponía agua a los camellos y los pajes porque iban por todo el mundo cargando a tres señores vagos y llevando montones de regalos…
¿Veis?
Ya he recordado.
Ya he recordado algo bonito de la Navidad.
¿Veis que bonito?
Eso es la publicidad.
Es como el tratamiento Ludovico de La Naranja Mecánica pero al revés.
Sentirte representado en la publicidad es el trabajo de los publicistas: eres protagonista porque eres consumidor.
Y cuando llegues al supermercado a comprar turrón porque, al fin y al cabo es Navidad y tendrás que llevar algo, verás anunciado Suchard y recordarás…
En realidad están ahí porque han pagado un dinero al supermercado para que sus productos se vean mejor.
Han pagado una campaña de medios que ha comenzado en Septiembre, justo cuando estaban cerrando el Black Friday.
Y han hecho el anuncio, con esa estructura que recorre TODA UNA VIDA para que te veas ahí y te sientas especial.
Oye, y qué bien que la publicidad por una vez no te haga sentir gordo, estúpido o carente de cosas, sino pleno y navideño, pero no deja de ser una excusa para sacar dinero. Tu dinero. En el nombre de la familia y de la Navidad.
La Navidad también puede ser una mierda.
Puede ser un gran oasis de miseria en el que sientes que, si no eres feliz, no estás haciendo algo bien, que no eres apto, que hay algo malo en ti.
Igual que compras Suchard, que celebras la Navidad, que finges estar bien, deberías hacer todo lo que se ha hecho toda la vida…
Como tener hijos, como en el anuncio.
Por qué va a llegar ahora gente y decir que no tiene por qué hacerse. Por qué más opciones. Por qué si «ellos lo hicieron bien». Por qué. Por qué.
Pues porque no es un turrón.
Porque no es una decisión tan leve.
Porque no es obligatorio.
Lo que molesta del anuncio de Suchard es que, una vez más, nos dice que las navidades son para las familias con hijos, son para la gente que hace que el mundo se reproduzca e incremente el consumo.
En vez de pensar en ese tiempo para reflexionar, plantearte cambios en tu vida, retos, incluso abrazar al descanso, es un momento para mostrar esa elección de vida familiar más clásica como EL TRIUNFO.
Pero solo es publicidad.
Solo son las redes sociales.
Solo son tus padres.
Solo son tus hermanos.
Es difícil encontrar la luz en un mundo que te lanza anuncios en el que dejan claro que tu elección no existe.
Y entiendo que, para muchas personas, vienen unas navidades de muchas preguntas y juicios, o invisibilidad bajo christmas de familias perfectas con hijos.
Pero, recordad, es solo un oasis.
El christmas ha llevado cinco horas en las que los niños no querían posar, lloraban, estaban enfermos; vuestras amigas con hijos se han pasado la noche sin dormir y, puede que durante el día, hayan estado llorando sin parar, todo para una fotografía y el beneplácito de gente que insiste en que el mundo no es plural.
Para Suchard el mundo, claramente, no es plural.
Para la publicidad, el mundo solo es plural cuando quiere dinero plural.
Para muchas personas, el mundo no es plural.
Pero lo es.
El mundo y las navidades son mucho más que un anuncio de Suchard o los comentarios inapropiados de algunas familias.
Y ahí es importante el mensaje final del anuncio: «la vida es lo que sucede entre las Navidades».
Tu vida queda fuera de todo eso.
Fuera de la publicidad.
Disfruta entonces de esa pausa publicitaria que es tu vida.