¿Deberían ser los puentes de vacaciones prioritarios para padres y personas con familia?
Pues depende.
A mí, que no tengo hijos, un puente siempre me viene genial. Puedo leer, escribir el blog, visitar a una amiga, hacer planes y, cuando tengo a alguien dependiente que me necesita, puedo dedicarle más tiempo.
Incluso puedo pensar en hacer un viaje guay de cinco días, en irme al sur de Francia, a Portugal, a Alemania, a Turquía… Porque claro, vivo al límite con mi trabajo, gastos y problemas del día a día que pueden oscilar, y esos cinco días me parecen la salvación.
ME LO MEREZCO. NECESITO SER SALVADA.
Bueno.
Tu compañera o compañero con hijos, por muy mal que te caiga, porque a veces alguna gente con hijos puede ser una absoluta imbécil y no ven el mundo más allá de sus hijos, lo tiene más chungo.
Tiene cinco días que dedicar por entero a sus criaturas, dando todo el tiempo y energía y hay uno de puente entre medias en el que, si no libra, ¿QUÉ HACE?
Los canguros cuestan 20 euros la hora, si no cuestan más dependiendo del sitio.
No todas las guarderías abren en el puente y, si lo hacen, lo cobran aparte.
Los abuelos se han ido al pueblo.
Y no tienes amigos porque todos han tenido hijos. O sí. ¿Sí, no? ¿Cuándo hablamos por última vez?
Pero no te descentres, porque ese niño respira, come y vive y no puedes, simplemente, encerrarlo en un cajón y marcharte a trabajar.
Yo, salvo mi profunda negatividad, no hay nada que deba dejar en casa desatendido para ir a cualquier parte.
Es una putada tener hijos y encontrarte un día de puente en el que no puedes librar. Es una putada y lo entiendo.
¿SIGNIFICA ESO QUE LO TIENEN QUE LIBRAR SIEMPRE LOS PADRES? PERO IRENE, ESTE BLOG HABLA DE NO MATERNIDAD ELEGIDA…
Pensemos un poco en cómo se obtienen estos días libres.
Vienen por parte de recursos humanos, de tu jefe, de la empresa. Unas personas que no suelen tener nada que ver contigo y cuyos argumentos para tener unos días libres carecen de sentimientos.
Todos los sueños que pones en ese día libre, para cuidar a tus hijos o para huir de tu trabajo, son una mera línea de Excel con tu nombre mal escrito en muchos casos.
Siento decir algo que nadie quiere oír pero es muy raro, muy raro, muy inusual, que las personas responsables de tu trabajo tengan el más mínimo interés emocional por tus días libres.
Tu ausencia, en rojo, en Excell, solo añade trabajo ese día a los compañeros que se quedan en verde.
Que tengas ese día no tiene nada que ver con que a tu jefe le importe que tengas hijos, o que yo lleve años soñando con ir a Japón, o que tu madre justo ese día tenga unas pruebas médicas y la tienes que recoger y luego volver a llevar al pueblo…
Si tienes ese día es porque lo pediste primero.
Y si no lo tienes, si alguien lo pidió primero… Si tiene hijos, «por un día no se van a morir…» y si no los tiene «menudo cabrón egoísta».
Nos culpabilizamos entre nosotros y juzgamos al contrario porque POR SU CULPA no tenemos el día.
Y llega el momento en el que piensas: Podría hablar con mis compañeros para cambiar el día.
¿Y qué parece que sucede a día de hoy? Que pasan de ti. Que si a ellos ya les viene bien, no van a andar cambiando sus planes. Que, necesites lo que necesites, ellos «tienen padel», «tienen al niño (también)» o «estoy super cansado».
La gente hace tiempo que ha dejado de escuchar.
En términos generales, en oficinas o trabajos más standard, el personal suele vivir explotado. Es así. Suele estar al límite y no estar en situación ni de poner límites, ni de decir que no, ni de buscar otro trabajo.
Esa otra persona y lo que le pase… ¿Quién coño es? ¿Quién se cree que es para intentar convencerme de nada?
¿Soñar con las vacaciones es lo único que hacemos? ¿Soñar con escapar tres semanas a ese lugar remoto que quizá no puedas pagar, y que romantizarás con fotos y posts todo lo posible?
¿Y los demás?
Es que… Ya no hay demás.
Si la rueda nos había consumido, ahora, aparte de eso, nos ha hecho grises e invisibles, como los hombres grises de Momo.
¿Cómo vas a sentir empatía hacia una imagen en una videollamada de Zoom?
¿Cómo vas a pensar en esa imagen en pequeñito como una persona con deseos, anhelos y necesidades que se pasa el día rellenando Excels en su casa, igual que lo estás haciendo tú?
Y cuando coincidís en la oficina, quizá tampoco habláis.
No compartís nada, ni vais a tomar algo en la pausa, ni a la salida, no existís el uno para el otro, y esos cinco minutos en los que esa persona te explica cómo quiere juntar un puente y una semana para ir a visitar a su familia en México o cómo en la escuela de sus hijos les cobran un dineral y, para colmo, no hay opción de nada en los festivos, NO PUEDEN IMPORTARTE MENOS.
Y claro, si pides, porque pides. Si no das, porque no das.
Nos han convertido en enemigos.
Dentro de la lucha obrera, en casi todas las cosas que han conseguido mejoras, implicaban la unión de las personas, del hoy por ti mañana por mi, del «estamos juntos en esto».
Y no es tarde si antes tampoco lo fue, ¿no creéis?
Yo he olvidado lo que hacía en muchos de mis trabajos, pero siempre recuerdo a la gente con la que estuve, la gente con la que creé vínculos, que nos ayudamos, que hicimos comunidad.
Esa gente es quien hace tus trabajos, esa gente es con la que tenemos que cuidarnos.
Y no sólo es saber ceder ante una necesidad con los que tienen personas a su cargo, es que no siempre serán niños, y a veces seremos nosotros, y a veces podremos echar una mano a esa persona que lleva tanto tiempo esperando hacer ese viaje…
Las condiciones de la empresa no mejorarán, pero pueden mejorar entre compañeros. Sólo hay que levantar la mirada del ombligo.
Eso sí, si lo que alguien quiere es cambiar las condiciones de trabajo, tengo el mejor consejo para el próximo puente:
Una huelga.