«Todo» saldrá «bien»

A veces, esta es la gran frase de convencimiento para que tengas hijos porque, al final «todo saldrá bien».

Y siempre pienso, ¿de qué final me hablas? ¿Qué es todo? ¿Qué significa bien para ti? Si yo estoy tomando una decisión que no quiero tomar y que es más importante para ti que para mí, quizá nuestras definiciones de «bien» sean algo distintas.

En todo caso, esta es una de las sentencias más estúpidas, faltas de valor, llenas de moral y vacías de significado que más se dicen ante cualquier pérdida o tragedia.

Si buscáis en Google esta frase, es muy probable que aparezcan, aparte de una película de Win Wenders, varios libros de autoayuda, tarjetas de Mister Wonderful y memes motivacionales.

Si siguiéramos indagando, también encontraríamos obras de teatro a patadas en las que esa frase se repite cada segundo… Como el teatro pretende ser una de las artes más sesudas e inteligentes, y con más capas, obviamente, cuando se da este título es porque se pretende narrar lo contrario a un estado emocional positivo. Nada va bien. Por eso lo pusimos en el título. ¿Entiendes? Como en Casa de muñecas, que Nora no está haciendo una casa de muñecas, o como en Esperando a Godot, que no llega Godot, o en La cantanta calva que… Bueno, que no tienes muy claro qué está pasando con ella ni por qué es cantante.

Pese a que me parezca una frase carente de mucho valor, es una sentencia que resuena mucho en todo lo que se ha publicado y compartido en cuanto a la crianza y la generación millennial.

Si se hacían las cosas bien, al final todo saldría bien.

Si no, también.

Pide una hipoteca para comprar un piso, todo irá bien.

Acepta este trabajo para tener hijos e hipoteca, porque final todo irá bien.

Vive cerca de tus padres aunque paséis cada tarde discutiendo y sientas que estás a un café de la úlcera, porque al final todo irá bien.

Acepta esos comentarios sexistas e inoportunos que se hicieron desde la estupidez y no desde la maldad, porque al final todo irá bien.

Compra esa camiseta absurda con un estampado ridículo porque pone «feminista» aunque sea hecha en Bangladesh y estés sacrificando el trabajo de varias mujeres, porque al final todo irá bien.

Ten hijos, al final todo irá bien.

Nadie asume que no harás eso por repetición.

Nadie asume, pese a que el sapiens naciera y fuese diseñado para trepar por los árboles, que tenemos un libre albedrío insoportable, que podemos vivir diferentes tipos de vida y que pusimos gomas en los lápices para equivocarnos, que no seguiremos las pautas preestablecidas por el manual de la familia convencional.

De la vida convencional. Que OYE, que muy bien.

Que muy bien que pidas la hipoteca, que muy bien que cojas ese curro que no te gusta, que muy bien que le aguantes mierdas a tus padres y a tu jefe, que muy bien que compres esa… BUENO, ESO NO. No sé por qué, eso no, pero eso es otra historia que ya veremos otro día.

Volviendo a lo que nos concierne, que es muy sencillo. A veces las cosas no tienen por qué salir bien, a veces te das una ostia, a veces las cosas que pasan son injustas, a veces tú eres injusto, pero las cosas no deberían hacerse porque vayan a salir bien sino PORQUE QUIERAS QUE SALGAN BIEN.

Porque deseas esforzarte y poner TU ÚNICA VIDA, TIEMPO, DINERO, ESFUERZO Y VALOR en eso.

Porque tener hijos es MUCHO MÁS IMPORTANTE que comprarte una camiseta en el Bershka. Pero en ambos casos, diría, que si no quieres hacerlo, NO LO HAGAS.

Si solo eres tú quien se va a ocupar de tus hijos, y también el único que se pondrá esa camiseta horrenda fruto de una de las industrias más sanguinarias que existen. Y si lo haces solo porque te digan que qué guapo tu hijo o qué guapa, yo la tengo igual, pues… No sé. ¿No te interesa dar un paso más allá con esta única vida que tienes y hacer/intentar lo que quieres realmente?

Sé que suena a coaching, pero no lo es, todo lo contrario.

Es sólo que estoy cansada de argumentos absurdos y externos que marcan pautas únicas en sociedades plurales, y que el mensaje predominante en medios y en personas de mi edad busquen una convencionalidad insoportable e insostenible.

Gracias que se acaba.

Gracias, por fin, porque vengan nuevas generaciones a equivocarse por todos los que han seguido la pauta marcada por la convención.

Nos quejamos de ellos, pero, por suerte, las generaciones posteriores, aunque están machacadas de manera continua por mensajes que apestan a meritocracia envenenada, son mucho más conscientes de los hilos. O eso quiero pensar.

Me gustará pensar que, en sus conversaciones, nadie asumirá que TODOS quieren, automáticamente, tener hijos, en ese momento u otro, sino que igual se valorará como una elección, incluso que habrá libertad y, sobre todo, lo que quizá nos falta más que libertad: Tranquilidad.

Decirlo sin miedo, sin duda y sin molestia. Con esa tranquilidad que las mujeres nunca podemos experimentar caminando a casa, reclamando algo en el trabajo o discutiendo.

Ojalá no tengamos que empezar con las nuevas generaciones y seamos nosotras las que digamos que no queremos tener hijos con tanta tranquilidad, serenidad y paz que nadie sienta que tiene absolutamente nada que decir, incluso que se vaya a casa pensando «esta mujer no tiene hijos y es TAN FELIZ» y no se plantee que haya nada malo, ni oculto ni oscuro, solo una elección que, quizá, aunque no le vino, puede entender.

Porque es difícil encontrar una buena respuesta y, quizá la tenemos aquí, en el mismo mensaje estúpido que he criticado y llamado vacío y falto, sin darle vueltas, sin un contra significado, sin ser Beckett o Ionesco.

Verlo de una manera pura y humilde.

Simplemente, no tendré hijos y todo saldrá bien.

A veces no, pero la no maternidad no será el motivo.

Y, en cierto modo,

y pese a todos,

todo saldrá bien.


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