¿Qué es exactamente Notes to Self?
¿Se trata de un diario? ¿De una autoficción? ¿Son relatos? ¿Artículos de opinión?
Es todo y nada de eso, porque ella ya lo dice en el propio título:
NOTES TO SELF
Y es que me parece una auténtica muestra de lo que es nuestro cajón de escritura antes de someternos a la estructuralidad de la narración, todo lo que sale cuando no estamos pensando en líneas narrativas sino en sacar la idea del pecho, de encontrar un canal para empezar a trabajar con ella. Sin embargo aquí Emilie Pine se salta diferentes etapas de lo que consideraríamos la edición, para acabar en un relato espontáneo en el que seguimos su línea, no sólo de pensamiento, sino de recuerdo, para ir con ella a lo largo de su vida y encontrar esta biografía a modo de notas, que, si lo pensamos bien, está en cada ordenador o cuaderno de notas de cualquier escritora.
Sin embargo, la narración no es ni automática, ni espontánea ni casual. Emilie Pine va decidiendo qué partes de su historia nos va a compartir, de modo que vayamos conociendo al personaje que narra, siempre en primera persona, y nos vayamos sorprendiendo y conectando con el relato. No es una biografía al uso ni mucho menos, Emilie Pine podría haber empezado perfectamente con el divorcio de sus padres y haber terminado con su viaje hacia la no maternidad, pero no ha sido así, precisamente porque ella lo ha decidido.
Porque, al empezar el libro, ella misma va tanteando al lector, va haciéndole creer que este viaje va a ser audaz, rápido, accidentado, de modo que todo acaba pareciendo un accidente.
Pero es, aunque seguramente la vida sea un puro accidente, el orden y la decisión de la escritura de estos relatos no lo son.
Esta sucesión de relatos, que busca retratar a la autora creando un perfil sobre la misma, va desde lo más familiar, pasando por lo más genérico, hasta lo más personal, y una vez terminado, aunque tengo la sensación de que ella se ha abierto el canal, y nos ha dado la verdad sobre sí misma, siento que eso no es lo que hace a este libro importante. De hecho, quedarme en lo básico de si ahora sé más o menos sobre la autora, o quedarme en los conceptos más sobre su moralidad y el buenismo del que se hace gala en algunos capítulos, me parecería no haberme leído el libro.
Cierto o no, Emilie o no, me gusta pensar lo que yace detrás de este personaje, una profesora y conferenciante universitaria que escribe libros, especializada en literatura, con un padre en Grecia y una madre en Inglaterra, mientras ella vive en Irlanda, una mujer que a día de hoy no deja de descubrirse, y cuestiona su feminismo, sus principios y su verdad.
Si he tardado tanto en leérmelo ha sido porque no ha llegado en el momento adecuado y lo he tenido que postponer. Culpa de ello es el comienzo del primero de los relatos, NOTES ON INTEMPERANCE, que comienza con su padre abandonado en un hospital de Grecia a donde tienen que acudir tanto ella como su hermana para cuidar de él. No, no era el momento para mí, y no recomiendo leer ningún tipo de relato que pueda reflejar el momento más triste de tu presente, en medio de ese presente. No pasa nada. Hay millones de libros. Literalmente, millones. Y puedes pasar el mes y retomar otro, asentar la situación, hasta que llegues de nuevo al relato y solo sea una ficción.
Y así es como pude leer Notes of intemperance que, finalmente, tampoco tenía tanto que ver y pasada la primera parte, pude leer como una ficción completamente ajena.
La autora comienza esta falsa biografía con un viaje, fuera de su casa, alejada de su vida, abandonando todo lo que es ella y la define porque tiene que ocuparse de su padre. En el primer capítulo nos relata la primera norma en la vida de las mujeres: lo que nos define y a lo que estamos destinadas es a los cuidados. No habrá un momento en nuestra vida en lo que no tengamos que dejarlo todo por un padre o madre enfermo. Machista o no, heteropatriarcal o no, Emilie Pine nos lleva de la mano a lo que supuso esta experiencia llevando a su padre de hospitales entre Grecia e Inglaterra, y la reconciliación y tensión que genera tener a un familiar a tu cuidado. Y cómo nunca es fácil. Cómo, aunque sean dos hermanas, no es fácil.
Seguimos con FROM THE BABY YEARS que es precisamente uno de los relatos por los que Emilie Pine es más conocida en comunidades de no maternidad, ya que cuenta, en primera persona, su experiencia y su frustración al no poder quedarse embarazada y, posteriormente, cuando tiene un aborto, y ve que su cuerpo difícilmente, podrá gestar un embarazo. Lejos de caer en el melodrama (a veces cae, pero a ver, me parece completamente normal teniendo en cuenta lo que relata), Pine habla de la experiencia desde el momento en que ella y su pareja deciden empezar a intentar tener un hijo, hasta el momento en que deciden dejar de intentarlo.
¿Qué sucede durante ese proceso? Si alguna vez has querido saber qué pasa, este es un buen relato para averiguarlo, ya que habla de la industria de la fertilidad y los costes que supone, el cambio que supone para una pareja estar pendiente del sexo para concebir, los cambios que experimenta el cuerpo ante un aborto, la falta de comunicación que sucede y, para mí, una de las cosas que marca la diferencia entre la autora como creadora, que es una persona que ve cómo el mundo no se detiene a su alrededor, y mientras ella pasa el proceso, puede también estar presente y ser partícipe de la experiencia de su hermana, en la que ella tiene un bebé que no vive más allá de un día y cómo ven este duelo, cómo lo vive toda la familia y cómo ella es capaz de dolor en ese momento para estar con su familia y su comunidad.
No es que yo sea una gran fan de los núcleos familiares, pero tener relatos en las que se vea a la familia viviendo las experiencias, aportando sus puntos y reflejar cómo la vida de otros moviliza la tuya, o los cambios que a ello conlleva, me hace pensar en una narrativa menos egotista y en la que se promueve una idea de sociedad más colectiva, en la que todos tienen un papel en la vida de los demás.
Soy una idealista, lo sé, pero también lo es Emilie.
Su historia y la de su hermana también aparecerán a lo largo del siguiente capítulo SPEAKING/NOT SPEAKING en el que la autora se traslada a la infancia para hablar de la separación de sus padres. Esta separación, trágica y terrorífica, se muestra, no sólo como un trauma de la infancia para las hermanas, sino que hay hueco para hablar de la política de Irlanda en cuanto a divorcios en los años 80. Estaban prohibidos, ¡sorpresa! Viviendo en España en ocasiones pensamos que todo lo retrógrado viene de nuestra guerra civil y flipamos cuando vemos que aún hay lugares en Irlanda donde está penado el aborto, y en los 80 no se podían divorciar. Esta historia construye un poco la vida de la autora y de su hermana, que ven y sufren esta ruptura y la incapacidad de sus padres para gestionarla sin que afecte a las niñas y que, cuando se soluciona ya de adultas, con padres volviendo a hablar a raiz de la muerte del bebé de la hermana, aunque es alivio, no arregla nada.
Aunque parece que el tono te lleva a una moral, Emilie Pine no cede: nadie se siente mejor, nada se arregla y llega tarde. Y esa es la historia. ¿Y por qué no va a serlo?
Tras este capítulo llegamos a algo que, tras haber entrado tanto en la vida de Emilie, nos pone en un espacio más analítico y periodístico, ya que Pine comienza a hablar de la menstruación y de cómo nos condiciona a las mujeres. No solo a ella, sino a otras mujeres. Aunque me ha parecido un artículo muy interesante, no deja de sacarme un poco del tono de la sucesión de relatos, aunque entiendo por qué lo ha hecho Pine.
Lo ha hecho porque no sólo es una mujer que cuida, y una mujer que ha intentado ser madre sin conseguirlo, o una hermana que sabe cuándo le toca ser abnegada, o una niña cuyos padres casi dejaron abandonada… Estamos en el momento adecuado en el libro para conocer a la Emilie analista, autora, profesora y articulista con NOTES ON BLEEDING.
Por supuesto, también nos vamos a lo personal, ya que su ciclo menstrual marca momentos importantes en lo que se refiere a su vida, la relación con los hombres y la relación con su cuerpo.
Me parece muy interesante que hable de su escritura como sangrar y que el hecho de que las mujeres sangren sea, en parte, catalizador de sus historias. ¿Y por qué no?
Habla de cómo sangrar le ha hecho ver los cuerpos de otras mujeres y el suyo y vivir historias. De cómo depilarse o no lleva a un feminismo u otro, de la edad y de cómo la vemos en las mujeres… Puede que tengamos que ver más ficción al respecto, acompañando el ensayo y el artículo, quizá tengamos que ir mucho más allá de la maternidad, tal como lo cuenta Pine y de mil modos más en los que se han contado nuestras historias, y en los que no.
Quizá ha habido partes aquí en los que la idea de la unidad entre las mujeres al respecto de la menstruación ha tenido un tono menos crítico y cuyo empoderamiento no me acababa de convencer (no porque no lo crea, de hecho creo que el ciclo menstrual debería regir nuestra vida mucho más que el heteropatriarcado capitalista, pero eso es otra historia) pero porque creo que he salido mucho hacia el final de la historia.
Emilie Pine me ha llegado más desde su sentido crítico y su oscuridad, qué le vamos a hacer.
Lo que nos lleva a mi favorito, SOMETHING ABOUT ME.
Y es que cuando llegué a este capítulo seguido de THIS IS NOT AN EXAM, para mí la estructura del libro cogió la forma a la que me estaba llevando la autora. Aquí fue el momento en el que me comenzó a mover, y empecé a dejarme llevar por una ficción menos autobiográfica.
Aquí Emilie Pine nos habla de la mujer que fue, y de lo que nunca le contó a nadie, y de cómo esa mujer le ha llevado a lo que es ahora.
Y rompe con lo que ella querría ser para ir a una especie de diario de la crudeza, en la que habla de una adolescencia pasada de rosca, de fiestas, drogas, abandono, y de cómo no lo ha superado, sino que todo esto la ha convertido en algo.
Francamente, no soy una fan de la literatura moralista, no me gusta que me digan que “todo pasa por algo”, básicamente porque la vida es aleatoria y tanto Emilie como yo lo sabemos, por eso cuenta lo que cuenta, por eso se abre el canal y nos lleva a una adolescencia que no encaja con el tipo de mujer que es ahora.
Y lo remata con THIS IS NOT AN EXAM, en el que habla de los juicios constantes que se hacen a las mujeres en base a absolutamente todo, en su caso, a la excelencia académica y al trabajo. Porque Emilie ha contado algo con lo que me siento profundamente identificada, que es cómo cuando no tienes hijos, cuando sientes que hay algo en ti que no encaja con los demás, a veces eres ese tipo de mujer, que quiere hacerlo todo, que quiere coger todos los proyectos, que no quiere relajarse, porque no puede soportar que la vean como un fracaso. ¿Y qué mejor escape contra el fracaso que la excelencia? ¿Y qué posibilidades hay de salir adelante con ello?
Pocas.
Ella misma lo dice, muy pocas.
“Unable to be a mother, I decided that I would define myself through my job instead”
¿A quién no le pasa, en la ausencia de la maternidad, o en la disidencia de cualquier tipo, no sentir que hay que compensar de algún modo?
Yo no siento que tenga que gastar y consumir, pero siento que tengo que trabajar, estudiar, leer, ver películas como si no hubiera mañana, como si el intelecto que se crea en mi cerebro fuera a ser mi legado, como si eso fuera a impresionar a alguien cuando siempre les impresionará mucho más cualquier otra cosa.
Pero sí, la vida no es un examen.
Y tal como yo la veo, esta mujer llena de oscuridad y de pasado, se ha marcado una interesantísima autobiografía a modo de relatos, más exitosa en algún que otro punto, pero llena de autenticidad y de verosimiltud.
Y cuantas quisieran hacer lo mismo.
Y por cuantas, quiero decir yo.
Pero intentaré recordar que no estoy pasando un examen y que puedo equivocarme y no ser excelente. Y quedarme en ese Something about me, en esa honestidad oscura y dolorosa que es el pasado de algunas personas, y como no han tenido una catarsis sino, simplemente, han conseguido salir adelante. Porque todo este pasado oscuro a veces causa incomodidad, pero no deja de existir, y es mejor que nosotros no seamos como ese establishment que quiere borrar, disimular o desmitificar cualquier cosa que se aleje de sus normas convencionales.
Gracias por traer notas, oscuridad y luz.
No hay una cosa sin la otra.