Hacía muchos años que no me acordaba de lo mucho que me gustaban Garbage pero, ayer, pude recordarlo.
Ayer cumplí 41 años y lo celebré viendo en concierto a la banda escocesa en la Razzmatazz, en Barcelona, donde hacía casi 30 años desde su último concierto. Y es que Garbage hacia 2005 desaparecieron prácticamente, y quizá es por eso que no volví a pensar en ellos. Ya había entrado en la universidad, luego en la escuela de cine, luego empecé a trabajar, y entré pisando lava en esa corriente de intentar ser como todo el mundo, pero distinta, pero que no se notara demasiado… Algo única, pero sin pasarme. Algo distinta, pero sin resultar excesiva.
La primera vez que vi un video de Garbage fue el de Queer. Todavía no había Internet, y recuerdo buscar la palabra en un diccionario y que viniera la definición más adecuada para una niña de 13 años en una pseudo-transición al Spanish style: raro, diferente y, finalmente, gay.
No sabía que ser queer sería algo que llegaría a representar las siglas de un colectivo reprimido por altas esferas conservadoras incluso a día de hoy, ni sabía que la canción de Garbage, pese a que el video fuera sobre cómo un chico es seducido por Shirley Manson para ser manoseado por ella y rapado el pelo, fuera una reivindicación de lo Queer.
Lo que sí sabía es que quería ser como Shirley Manson.
De hecho, en cuanto pude, empecé a teñirme el pelo de rojo hasta que, en la universidad, pasé al negro y al gótico puro, y abandoné un tiempo el rojo.
No volví a ver a Shirley Manson hasta que llegó el videoclip de Only happy when it rains y, poco después, el gran temazo que supuso para mí el enamoramiento de Garbage: PUSH IT.
En aquella época pude comprar tres cd’s, que fueron: Texas, Elástica y Garbage.
¿Quién me iba a decir que, años después, dos de ellas serían NOMO?
¿Y que vería a Shirley Manson rodeada por otras NOMO como yo en la Razzmatazz?
¿Y que ella, sí ella, era Nomo?
Y es que cuando llegó la venta de entradas, yo ni siquiera estaba pensando en conciertos, pero, en un grupo de MEET-UP en Barcelona del que formo parte, una amiga compartió el link y vi que coincidía con la fecha de mi cumpleaños, me pareció una señal más que propicia.
Era mi regalo.
Ver a Shirley Manson era mi regalo.
Y llegó el 9 de Julio.
Y por la mañana, otra amiga sin hijos por elección, me pregunta si voy a ver a Garbage, porque ella va con una amiga… Otras dos del grupo de MEET-UP han quedado para ir… Un ex-compañero de la universidad va… Mi pareja y yo vamos…
Todos, gente sin hijos.
Casualidad, lo sé. Pero ahí estábamos.
Nos pusimos en una esquina porque era el único lugar desde el cual un metro cincuenta y ocho como yo podía ver el escenario. Llegamos justo para su concierto, sin teloneros, sin camisetas…
*(por cierto, 40 euros por una camiseta para un concierto se lo podéis colar a la gente ahora, yo he llegado a pagar 10 euros por una camiseta de HIM hace 20 años, no pienso pagar a euro y medio anual extra la inflación)
…apenas cinco minutos de aposentarnos en esa esquina en la planta baja de la sala y llegaron.
Shirley Manson provocó una revolución al entrar, con su falda larga escocesa y sus mallas de punki debajo, el pelo rubio y en una coleta tiesa como la que llevaba cuando cantaba When I grow up a finales de los 90.
Sin embargo, a diferencia de grupos en los que hay solo una figura carismática acompañada de cuatro músicos, lo de GARBAGE es una auténtica familia de músicos. Todo el rato se hacían referencias, hablaban, se miraban, compartían el escenario, no solo entre ellos, sino con un público al que agradecían haberse mantenido fans de la banda todos estos años.
Shirley Manson es única, y podría ser única sin su banda, pero prefiere a su equipo, a su familia, a mantenerse unidos con sus ideas sobre la música, la vida y la política.
Y viendo a esa mujer increíblemente bella a sus casi 60 años, emocionada, feliz y enormemente agradecida a sus fans, soltando tacos casi cada vez que abría la boca, contándonos a todos como en los 90 sus productores les dijeron que estaban acabados, y reconociendo que acabaron una canción con un error, riendo y diciendo «todos la podemos cagar», pensé en que todas las mujeres sin hijos que conocía estaban allí.
Vale, hoy en Madrid va a verles una amiga con una hija PERO, realmente si pensaba en el concierto de anoche y en aquellas que estábamos allí, todas coincidíamos, y Shirley también.
Mi referente en la adolescencia era ayer y hoy mi referente en la actualidad.
Shirley Manson había sido todo eso que queríamos ser toda la vida. Y nunca nos hemos planteado nada más allá de ello, la amamos y admiramos tal y como es, y, simplemente, ha resultado ser, ayer, nuestra musa.
Y por si fuera poco escuchar todos los temas de nuestra infancia, ver a Butch, el batería, hablando para despedir a la banda, escuchar que volverían en 2025, y gritar con 200 personas el estribillo de Only happy when it rains, ayer Shirley nos dio la clave a todos.
A las nomo también. Pero a todos.
Al cantar su canción The trick is to keep breathing, que es una canción que habla sobre la salud mental, sobre ser capaz de sobreponerse a una caída, a un sufrimiento, a sentir que no puedes más, que no merece la pena, que no eres adecuado… Pensé que ahí Garbage fueron un paso más allá.
No solo nos dieron la música.
Nos dijeron que ellos eran como nosotros, que eran inadaptados, que se sentían distintos, y que, siendo GARBAGE, encontraron su comunidad. Y anoche, nosotros también lo éramos.
Y que podíamos salir adelante.
Que el truco, solo era seguir respirando.
Shirley, Butch, Steve y Duck, seguiremos respirando.
Y Shirley, si no estuviera profundamente en contra del merchandising, no solo me habría ido con una camiseta con tu cara, sino que pensaría en hacer camisetas NOMO con la frase:
The trick is to keep breathing
Sin embargo, lo que haremos es leer el libro de Janice Galoway, The Trick is to Keep Breathing.
Porque si Shirley lo dice, ¿quién soy yo para cuestionar a nuestra ídola?