Nunca es buena idea mirar las redes sociales para comenzar el día.
Nunca.
Nunca pondrán algo que te haga remotamente feliz. Y el algoritmo hará todo lo posible para mantenerte alejado, frustrado, impotente pero informado. Informado de las opiniones de José Luises del mundo.
Pero ojalá hubiera empezado enfadándome con un José Luis, porque en realidad, me he enfadado con un Carlos, y luego con un José Luis, y luego con todos los José Luises, Ayusos, Elons, Trumps del mundo que niegan el cambio climático porque no les da el dinero.
Pero no me he enfadado tanto como me he entristecido.
Y ha comenzado un episodio del que he leído en numerosas ocasiones al hablar de no maternidad y encontrarme con puntos de vista antinatalistas. Uno de los puntos sobre el que más he leído es el de la ansiedad climática. La pregunta de:
¿Cómo voy a traer a una persona a este mundo?
A un mundo en el que tenemos una serie nueva en Netflix cada semana, en el que podemos comprar cualquier cosa y que nos la lleven a la puerta de nuestra casa, en la que, online, encontraremos casi cualquier punto de vista que nos de la razón.
Pero en ese mundo, pasan cosas como las que anoche pasaron en Valencia.
Y, me avergüenza reconocerlo, pero leer todos esos tweets de gente atrapada en sus coches, gente que no conseguía abrir sus garajes, gente que pudo salvar a una persona y no a dos… Eso me ha generado eco-ansiedad.
La eco-ansiedad se explica con mucha facilidad, ya que a día de hoy, todos tenemos un master en ansiedad que justifica pésimas condiciones laborales, familiares, sociales y económicas mientras fingimos que todo va bien, la eco-ansiedad tiene los mismos síntomas que tienes con la ansiedad, pero planteándote las catástrofes medioambientales que causa el cambio climático. Eso que nadie reconoce como propio hasta que pasa en un lugar a menos de 600 kilómetros.
Y sí, no soy mejor que nadie, y aunque me dio pena lo que sucedió con los tornados y terremotos en Estados Unidos, los tsunamis que suceden, las tormentas e inundaciones que asolaron Argelia y Marruecos hace menos de un mes, lo de esta mañana me ha generado esos síntomas de malestar y tristeza profundos que no me llevan a mucho más que pasar un mal día, estar desanimada, cagarme en todo, e intentar evadirme.
Pero hay gente en cada rincón del mundo que no está pudiendo evadirse, sino todo lo contrario. Gente que no puede evadir la soledad, frustración y tristeza de saber que el mundo se calienta, que es imparable a día de hoy tragedias como las DANAS, y ser conscientes de que esos partidos a los que votamos no tienen ningún interés ni asumen ninguna responsabilidad ante las tragedias que se viven.
En días como estos, el hecho de no tener hijos me supone un enorme alivio. Y lo siento por toda la gente que está viviendo semejante tragedia con una familia a la que dar apoyo. Y toda la gente que se está dando cuenta de que un día pueden ser ellos y su familia las que escriban un tweet porque nadie del 112 les contesta y están encerrados en un coche en medio de una riada.
¿Sabéis que, sucedido esto, el gobierno valenciano no ha anunciado aún que vaya a a reponer el servicio de emergencias que desmanteló en Noviembre del 2023?
Y me pregunto, ¿se estarán planteando los gobiernos que también hayan desmantelado los servicios de emergencias, al ver que la crisis climática es una realidad tan atroz, restablecerlos? Aunque solo sea por quedar bien ya que están demostrando que el bienestar de sus ciudadanos no les importa.
Yo creo que no.
Y es una lástima sentir que no hay nadie velando por ti. Que no están los Watchmen, ni Superman, ni Batman ni los cazafantasmas. Solo una panda de neoliberales que llevan años ignorando el problema climático y que ahora ni siquiera afrontarán las consecuencias ni pagarán por ellas, que eso ya lo hacen los ciudadanos en su día a día y en una tragedia que no han provocado, de la que no son responsables pero sí víctimas.
Dicen que se podía haber evitado.
Gente como ExRebellion, Greta Thunberg, Lethal Crystals o Tori Tsui llevan años hablando de las tragedias por la inversión de las empresas en combustibles fósiles y la necesidad de frenar las consecuencias devastadoras del cambio climático.
Llevan años siendo ignoradas.
Cualquier persona que sufre eco-ansiedad también sufre el ser ignorada, ridiculizada y es motivo de burlas, y apenas encuentra espacios con su comunidad (generalmente online) en los que expresar el desaliento y plantear soluciones.
Porque hace unos años solo planteábamos un mejor consumo, unas energías que no fueran tan devastadoras para la naturaleza, proteger trabajadores explotados por macroempresas, no lanzar vertidos en los mares…
Y a día de hoy, se sigue pidiendo eso y se hace más claro que no hay Gobierno ni empresa que saque rédito de ello.
Y dirás, a qué viene esto. ¿No hablabas de la no maternidad?
Pues el hecho de que no sea madre, tiene mucho que ver. Porque sí, quizá no sea antinatalista como Flaubert, pero no me veo trayendo niños a un lugar tan lleno de desesperanza en el que una persona pide una pizza en la peor noche de una DANA en Valencia.
Y porque la mayor parte de José Luises que odian a las mujeres que no quieren tener hijos, no creen en el cambio climático.
Y se ha visto clarísimo hoy gracias al tweet de Alan Barroso, en el que mostraba como sólo El País y El Diario tenían la tragedia de Valencia en su portada. A La Razón y El Mundo les ha parecido mucho más importante investigar a la mujer de Sánchez.
Es mucho más importante difamar a un bloque de izquierda cuqui (porque no nos engañemos con el PSOE, que de izquierda ya no nos está quedando nadie) que dar cobertura y apoyo a todos los habitantes de Valencia que están pasando por una situación así de dramática, precisamente por decisiones políticas y capitalistas de su Comunidad.
Te diré una cosa, José Luis, si lees esto. El cambio climático es una realidad que te pasará por encima, a ti y a todos, y a tu mujer e hijos, y a todas las mujeres que no hayan querido tener tus hijos.
Y todos los que un día están decidiendo que el cambio climático no existe y que tenemos que volver a la Reconquista, espero que os llegue el tifus, la peste y la disentería.
Por cierto, como no quiero solamente generar un bajón con esta sensación y tristeza abrumadoras que tengo hoy, os recomiendo que leáis It’s not only you de Tori Tsui, un libro que habla precisamente sobre la eco-ansiedad y que, espero, me sirva un poco de guía para ver qué hago en este mundo en el que nadie va al volante.
