¿Te gustan los niños?

Confirmado.

A la mayoría de la gente que se convierte en padres no les gustan los niños, y esto se hace evidente cuando no se involucran con más niños que los propios, cuando nunca quieren ir al parque, acompañar a actividades o recordar los nombres de sus mejores amigos del colegio.

Vale, not all parents…

No es que pase nada.

A mí no me importa que no te guste pasar la tarde organizando una fiesta para los 20 amigos de tu hijo, lo entiendo, debe ser muy estresante, debe llevar muchísimo trabajo, paciencia y pasar tanto tiempo con tantos niños debe ser agotador.

Pero entonces…

¿Por qué se pregunta a la gente sin hijos si les gustan los niños? Si ya sabemos que solo es una parte de la maternidad y, además, quizá de una intensidad que no queremos todos.

¿Por qué no se pregunta si quieres convertirte en referente, protector, proveedor y acompañante de una persona desde el principio de su vida hasta el final de la tuya? (y eso si todo va bien)

Sabiendo esto, la pregunta puede incluir la siguiente trampa: a todos nos gustan los niños. Los niños son sagrados. Los niños deben gustar. Si alguien dice que no le gustan los niños queda mal. Si yo he tenido un hijo ya, ya no puedo quedar mal, aunque no me guste pasar tiempo con ellos. Sé que no tiene nada que ver, pero alguien tiene que quedar mal, ¿no? Y no voy a ser yo…

Puede parecer raro, pero un amigo me dio la clave hace meses.

Él me hablaba de cómo tiene una conexión con su hijo que es única, cómo le interesa verle crecer y estar con él pero también como, fuera de esa relación, no tenía ningún interés en otros niños. Incluso confesó que veía mi capacidad para relacionarme con niños algo poco comprensible.

Que era normal que fuera de la paternidad, no existía el interés hacia las infancias.

Que era anormal que hubiera un interés o afecto hacia niños que no eran tuyos.

En mi caso tampoco es que lo entendiera, pero lo veía sincero.

¿Queda claro?

A los padres les gustan SUS hijos.

Pero son los únicos niños que están dispuestos a aguantar porque son SUYOS.

¿Ahora sí?

Corregidme si me equivoco, pero eso no es que le gusten los niños. Significa que existe una relación de protección y pertenencia con la descendencia, a lo que hay quien llama amor incondicional, y a lo que se cuida, ama y protege, pero fuera de ahí, el resto de los niños son unos seres que, como he oído alguna vez en círculos cercanos «que se ocupen sus padres, que yo bastante tengo con mis hijos».

Y como hace mucho que no me pongo feminista, ¿alguien más se ha dado cuenta cómo a un hombre no tienen por qué gustarle los niños, pero a una mujer sí? (Todos nos hemos dado cuenta)

A un hombre no solo no se le pregunta si quiere tener hijos, o si se va a perder la experiencia de tener sus hijos, o si tiene miedo de no conocer el amor incondicional, como mucho, se le preguntará qué opina su mujer… Porque, de ella, siempre se asumirá que querrá tener hijos, que temerá no conocer el amor incondicional o perderse la experiencia de ser madre.

Dentro de la gente que no queremos ser madres, somos todos muy distintos, hay gente que no quiere tratar con niños, hay pediatras, profesores de infantil, autores de libros infantiles, abogados, millonarios odiosos con nueve hijos…

Que yo pueda relacionarme con niños, sea capaz de interactuar y hacer bromas es una cosa.

No es el caso de todos…

Ni siquiera de todos los padres.

Y es que no importa, si ser niño dura un segundo.

En serio, en breve, tus hijos serán adolescentes, adultos, incluso viejos, pero su comunidad, sus posibles amigos y su entorno no están entre tus intereses, estás demasiado cansado y te aislas en la experiencia con tus hijos y no te interesa absolutamente nadie más.

¿Por qué deberías? Si bastante tienes con lo tuyo.

¿Acaso el mundo no va a hacerse automáticamente mejor porque yo he tenido un hijo? ¿Acaso no ha sido suficiente esa contribución?

Ya sabéis la respuesta.

Mucho mensaje pasivo agresivo con odio hacia las personas sin hijos, viene de ahí, del no poder más. Y de más cosas, pero hoy me he propuesto hacer un texto breve y no tenemos tiempo para entrar en toda la basura ponzoñosa que rige la madre Tierra y ha tenido unos hijos que se convertirán en personas tan horribles como sus padres…

La maternidad y paternidad en esta época vienen aplastadas por un sistema en el que, si se ha de trabajar para proveer de todo lo necesario, idas y venidas incluidas, estarás demasiado cansado para disfrutar ese supuesto amor incondicional y esa conexión.

Y cada vez que lo sientas, será demasiado breve e insuficiente. ¿O nunca se ha escuchado el «éramos felices y no nos dábamos cuenta»?

El dinero no da la felicidad, pero la precariedad y la desigualdad no permiten disfrutarla.

A lo mejor, al no tener en concreto esa descendencia y progenie, estoy más abierta para formar unos vínculos que sean tan estrechos como elija, sin haberme involucrado en un compromiso que no quería para mí… (O no, pero puedo elegir)

Pero tú sí lo querías, ¿no?

Ahora en serio, no pasa nada si no te gustan los demás niños y solo te gusta tu hijo. No pasa nada si detestas los espacios de juegos y solo piensas en el día que tienes libre a la semana y tu pareja se queda con los niños mientras tú te vas de farra…

No pasa nada porque la infancia dura poco.

Eso sí.

Ya verás la adolescencia.


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