Fiona Apple es una cantante y compositora que se dio a conocer a mediados de los 90 con tan solo 18 años.
Rimbaud escribió sus mejores poemas con 18 años, Drew Barrymore tomaba drogas con diez años.
Fiona Apple fue violada con 12 y convertida en una estrella con 18.
A lo mejor hay gente que está preparada para eso y más (NO), aunque ese no pareció ser su caso (PORQUE NO).
Ella con 18 años ya era una persona herida, abusada, maltratada e invisibilizada por el mundo y, cuando accedió a la fama y, simplemente, no pudo curar su dolor, fue culpada de su propia miseria.
¿Acaso no se ha dicho siempre que, para conseguir el éxito, hay que aguantar todo lo que te echen? ¿Acaso no nos han dicho también que, si no lo haces tú, lo hará otro? ¿Acaso no hemos descubierto hace unos años que eso ha llevado a unos abusos de poder en industrias millonarias como… no sé… la música?
Bajo ese prisma, Fiona Apple tenía todas las papeletas para no salir viva de ahí, para sufrir todo y hundirse.
Pero no se hundió.
Escapó.
Pero no convirtiéndose en una gran estrella amada por todos y con su propia legión de Fionies.
Ese no era su destino. Y tampoco era el que quería.
Se sabe de Fiona Apple que siempre compuso canciones, que amaba la música y que hizo diferentes demos para dar a conocer su trabajo… Aunque eso significaba interactuar con gente y eso… No le gustaba.
En varias entrevistas, Fiona Apple se ha sincerado sobre lo poco que le gusta hacer promoción y hablar de sí misma y de su música, y de cómo se la ha tachado de tímida y borde por, simplemente, no tener personalidad de celebrity o persona que disfruta toda esa atención.
Pero aunque se escuchaban sus canciones, a ella no se la escuchaba.
No fue la única vez que Fiona habló de algo en una entrevista y la gente pensó que mentía, que manipulaba, que no era sincera.
Resulta curioso que una cantante con unas letras tan honestas, tan profundas y tan sensibles, fuera tachada tan rápido como hipócrita. Es decir, ¿por qué entonces su primer disco Tidal, en 1996, se convirtió en semejante fenómeno y empezó a ganar discos?
Ha habido mujeres de talento y éxito antes, pero sin embargo Fiona Apple fue el cabeza de turco de los 90, con la opinión dividida entre su talento y sus opiniones.
Concretamente, una.
Su discurso de aceptación de su primer Grammy en 1997.
Con 19 años, éxito, belleza, delgadez y admiración, Fiona Apple decidió criticar a la industria de la música desde dentro y pedir a sus fans que no vivieran pensando en ello como un objetivo que, a todas vistas, sería decepcionante.
Aquella chica fue acusada por la prensa de ser una auténtica hipócrita.
Y es que no hay nada como unos medios conservadores para despotricar y hundir al que protesta, sobre todo si es una mujer, es disidente y ha mordido la mano que da de comer.
¿Os suena?
Pues imaginaos si sois una chica de 19 años, habéis logrado sacar vuestro primer disco, tenéis fama, trabajo y dinero pero, por otro lado, tenéis un desorden alimenticio porque sufristeis una violación con 12 años, no estáis cómodos con la gente porque os sentís inseguros, bebéis y os drogáis, y os sentís solos porque no tenéis relaciones familiares y amistades sanas.
En los 90, se asumía siempre la delgadez como una elección voluntaria tan sencilla y aceptable como cualquier otra. Incluso a día de hoy, se considera que es mucho mejor estar enfermo que no tener un cuerpo normativo.
Y Fiona Apple no tenía derecho a quejarse, ya que si era joven, exitosa guapa y extremadamente delgada lo tienes todo, ¿quién se creía que era? ¿Acaso no era ella precisamente quien debería estar agradecida a ese mundo? ¿Acaso su belleza y delgadez no eran prueba de que había pasado por el aro igual que cualquiera?
En esa denuncia, en esas palabras en las que yo entendo un grito de auxilio, en el que grita desde un vestido blanco y una vulnerabilidad honesta, una virgen que está siendo devorada por Nosferatu o Poseidón, que nos dice:
Es todo mentira.
Yo soy la prueba de que todo es mentira.
Todo lo que creéis que soy es mentira.
Pero siempre ha sido demasiado fácil desacreditar a una mujer. Sobre todo si esta es joven, sensible, vulnerable y, sobre todo, si tiene un fuerte carácter disidente.
No se entendía, y a veces no se entiende, de que un espíritu así, una creadora así, solo quiere el espacio que da el dinero y la seguridad para componer, para trabajar en su música, para compartir con el mundo lo que quiere decir.
Pero siempre que cumpla las condiciones de celebridad, como sucede con Beyonce o Taylor Swift.
Ojo que no las critico, pero es gente que se debe a sus fans, que trata al público con simpatía y cariño, que las convierte en personas carismáticas, no sólo en músicas.
Eso está bien.
No aceptar la condición de celebridad cuando te haces así de famosa, no lo está.
Hablar desde la música, la sensibilidad, mostrarte como un juguete roto… Eso tampoco está bien.
Al leer sobre la historia de Fiona Apple veo claro cómo hay un deseo por la destrucción de la vulnerabilidad de las mujeres, por acabar con esas mujeres sensibles y rotas, por apartarnos de ellas y sólo ir por las opciones que nos encajen ideológicamente. Empoderamiento, belleza, fortaleza, éxito.
Los juguetes rotos, a la basura. Como Fiona.
Si miramos las entrevistas que le hicieron, acusarla de hipocresía me parece una jugada más que sucia.
Si veis cualquier entrevista de Fiona Apple a día de hoy, no sé a vosotras, pero a mí me queda clarísimo que era alguien que no tenía ningún interés en las entrevistas, promoción, premios y fama, sólo en su música.
¿Por qué lo sé?
Porque lo dice explícitamente.
Pero una desacreditación como esa, vino acompañada de algo más, algo que acabara de lanzar esa imagen de falsa e hipócrita que intentaban encontrarle.
Su videoclip, Criminal.
Nunca ha sido una buena época para el doble sentido, la crítica velada, el subtexto y la no literalidad.
Y este video fue aclamado y premiado, para luego ser criticado y rechazado.
Fiona Apple fue aplaudida por hacer una canción atemporal y de una calidad incuestionable, una canción que sigue sorprendiendo casi treinta años después, pero fue much más duramente criticada por su físico, y, precisamente, también por la letra. Fue ensalzada y apedrada a la vez.
En la letra Apple se pone la etiqueta de ser una chica mala que se aprovecha de un hombre bueno para conseguir lo que quiere. Por ello, busca su redención, y la canción es la búsqueda de lo que debe hacer para pagar sus pecados ya que, lo que ha hecho, la convierte en una criminal.
Acusada. Juzgada. Hundida.
¿Habría algo de ironía en la letra? ¿Y en el vídeo? ¿Un intento de denuncia hacia esas fiestas de millonarios del cine y de la música en las que se mueven drogas y menores de las que se aprovechan, no precisamente Fiona Apple? ¿Acaso ella se culpaba y buscaba la redención pero estábamos viendo que los criminales eran otros?
Supongo que no fui la única con la duda y eso causó mucho resquemor y mucho odio para Fiona.
Aunque no le gustaba, se puso en el centro de nuevo, para denunciar.
Y se volvió contra ella.
Otra vez.
Es triste ver cómo una mujer tan talentosa, tan sensible y trabajadora, que pudo llegar a todo el mundo con su primer disco con 18 años, sea tan fácilmente apartada de la opinión pública por no resultar agradable o simpática.
Pero donde se lanza este mensaje de crítica hacia esta mujer disidente y no conformista, donde se intenta acusarla de problemática, manipuladora y falsa, hay información, datos y momentos en su vida que han dejado más que claros que era una persona honesta, sensible, comprometida, y que hubiera preferido vivir una vida artística menos expuesta e internacional, más centrada en la música, en componer, dar conciertos, actuar.
Y en Fiona veo un claro patrón que se hace de las mujeres sin hijos: todo el mundo está contando una historia sobre nosotras con un altavoz de mucho más volumen hasta el punto en el que ya no se nos puede ni escuchar.
Bueno, y de muchas mujeres.
Por no sonreír.
Por morder la mano que te da de comer.
Por no darnos las gracias.
Por no hacer lo que te decimos o, cuando lo haces, exponernos.
Por ser bella.
Por tener talento.
Por ser rota.
Pero, ¿sabéis qué?
Que nada de esto rompió el espíritu de Fiona Apple.
En 2020 volvió a ganar un Grammy por su último disco, Fetch the Bolt Cutters.
Y os digo, sigue siendo una gran artista y ha encontrado un lugar en el que hacer su música.
Huyendo lejos del centro del huracán, viviendo con una amiga, cerca de amigos, ha podido dedicarse a la música y vivir una vida tranquila.
Y ahora ha encontrado lugares donde, al dar entrevistas, hay personas que la creen, que la dejan hablar, que dejan que cuente su historia y su punto de vista.
Y además, ha hablado de algo en lo que nunca nadie la escuchó cuando dio su discurso de aceptación del Grammy con 18 años cuando nadie la creyó: de la fe que tiene en las mujeres músicas.
En sus últimas intervenciones, gracias a podcasts y páginas alternativas a medios conservadores, Fiona Apple habla de nuevo de los abusos, de su soledad y de cómo, de haber recogido su Grammy, lo hubiera reventado con un martillo y hubiera animado a sus compañeras a romperlo con ella.
Porque solo sus compañeras son el futuro de la música y no los premios.
Quiero pensar que ahora hay más gente que escuchará a personas como Fiona, que están sus lugares en Reddit, Substack, Tik Tok, podcasts y periódicos alternativos, y que no necesitarán la fama extrema para que llegue su mensaje.
No sé qué le deparará el futuro a Fiona Apple, residente en Estados Unidos, donde está a punto de comenzar a gobernar un auténtico criminal que nunca ha pagado por los crímenes que ha cometido, comete y cometerá.
Pero espero que nadie vuelva a atreverse a acusarla de ser una criminal porque no lo es.
Yo te absuelvo.
Gracias, Fiona Apple.