La definición de «demonizar» es la siguiente: Atribuir a alguien o algo cualidades o intenciones en extremo perversas, incluso diabólicas.
Al parecer, esta nueva ola de mujeres que escribimos o hablamos en redes sociales sobre nuestra vida sin hijos estamos demonizando la maternidad.
Como no se hace esperar, cada vez que se toca un tema sagrado, sean las creencias o la maternidad, hay un grupo de personas que deciden acatar el problema y hacer lo siguiente:
- Buscar/Encontrar contenido de esos demonios
- Invalidar los mensajes, criticar y fingir ofensa
- Incluso intentar que se retiren los contenidos
- (y el peor, hecho todo esto ya) Definir el enemigo
En muchas ocasiones, encontramos el perfil de José Luis, pero últimamente también tenemos el de algunas madres. Y sus comentarios son los menos fáciles de digerir y los que más duelen porque queremos pensar que las mujeres podemos hacer equipo, que podemos evitar esa necesidad tan masculina de competir, de chocar, de confrontar…
Pero no es así.
Y la red QUE ES INMENSA, y que tiene el algoritmo dividido entre hacerte consumir productos que no necesitas y cabrearte para que pases horas alimentándole a base de scroll, está llena de absolutamente todas las personas que buscan llenar huecos, pero sobre todo, vacíos.
Y es un problema, porque desde el vacío es mucho más difícil construir comunidad, pero no entraré en eso hoy porque no es del humor en el que estoy.
El humor no es bueno.
Y el humor no es bueno porque, en general, estamos viviendo una época de muy malas noticias, propiciada en su mayoría por oligarcas déspotas que han decidido ir más allá que Alejandro Magno, y parece que en vez de crear un imperio, lo que quieren es ser los causantes del fin de la humanidad a base de guerras, desplazamientos, apoyo militar y persecución a la ciudadanía.
Creo que podríamos (o deberíamos incluso) estar todos de acuerdo en quiénes son los enemigos, qué estamos perdiendo, la necesidad de crear vínculos, de no estar solo ante este neoliberalismo en el que todos vivimos en un sistema feudal digital y todos somos siervos. Todas las personas.
No sé quién leerá esto, pero seguramente sí, tú también.
Y si no quieres leer esto es momento de irse, porque no se pone mejor.
Bueno, sí, porque ahora volveré a hablar del demonio.
Y de demonizar la maternidad.
A ver…
«Hablar de que no quieres tener hijos es demonizar la maternidad»
¿Por qué? Si no la incluyes en tus planes de vida, no puedo estarla demonizando. Demonizo muchísimo más a los políticos de mi comunidad autónoma, empresarios, empresas y celebrities cada día ya que son ejemplos nefastos de cómo nos vamos al garete, y cómo lo hago, hablando de ello. ¿Y sabéis dónde no lo suelo hacer en demasía?
En sus redes sociales.
Porque…. No tenemos tiempo para ponernos a hablar con ellos. ¿De qué? ¿De que están destrozando el mundo con su codicia? Como si no lo supieran…
Pero sí, volvamos a demonizar.
«Nunca he querido ser madre»
Al parecer, es una frase que demoniza a las madres. Y me pregunto si es que las madres han sido todo lo que han querido ser, si no se han dejado nada, o si han elegido cosas para no hacer otras.
Parece que no hay una elección ahí, sólo puedes desearlo y ya está. O CALLARTE, porque es de mala educación decirlo.
Tengo mucha suerte, al escribir estas líneas, sabiendo que tengo amigas con hijos, que han vivido mejores o peores maternidades, y que no tienen ningún problema con que las mujeres planteen otras vidas, otras existencias y que la no maternidad pueda dejar de ser una disidencia para ser una elección más como cualquier otra.
Me doy cuenta de como hay muchas personas, madres o no, que eligen las redes sociales para evitar este horrible contagio de la capacidad de elección, y como lo hacen desde un lugar mezquino y ruhín, porque da la sensación de que algunas personas no pudieron elegir, y no pueden tolerar que otro lo haga.
Y ya que no pueden evitar que más mujeres se lo piensen dos veces (o que decidan parar después de mucho tiempo intentándolo y decidan, simplemente, que pueden vivir sin ser madres), lo único que pueden hacer es… Huy… ¿demonizarnos?
Cada día más gente critica que las mujeres hablen de que quizá no sean madres porque está empezando a ser una conversación, está empezando a ser una decisión, empieza a coger espacio… Y lo hacen porque, como con todas las disidencias, si puedes amenazarlas y destruirlas al principio, es más fácil que no avancen.
Pero es que la maternidad no es la única cosa que está establecida en la normalidad y hay montones de maneras de ser madre.
Y muchas se encuentran, siendo madres, con un sin fin de rechazo y de dificultades, para no recibir una medalla ni un pin por haber traído una criatura al mundo.
Sería mejor que no nos enfrentásemos entre nosotras.
Y además, el demonio como insulto.
Hay una novela llamada «El Maestro y Margarita» de Mikhail Bulgákov en la que el personaje del demonio se ocupa de ser el ángel vengador del protagonista de la historia.
Y casi acaba siendo el protagonista.
Sin duda, es uno de los mejores personajes. Tiene poder, determinación e inteligencia.
Si lo pensamos bien, el término «demonio» es incluso un halago.
Así que, muchas gracias.