Creo que Emma Goldman no se refería a esto

En un día como hoy me he despertado con una sensación de angustia, tristeza y desamparo.

La zona en la que vivo tiene avisos por lluvia, viento, niebla y, posiblemente, nieve, y no podría identificarme más con esta sensación.

Según iba leyendo a lo largo de la semana sobre todos los eventos que iban a suceder en la sierra, volvía a la misma sensación que llevo sintiendo hace años con respecto a este día: se ha comercializado.

Ahora es un día en el que hay eventos, reuniones, diversión, tardeo, celebración. Queremos que sea un día en el que celebrar ser mujeres y estar en grupo. Y desafortunadamente no todas estamos invitadas a la fiesta. No porque se hayan olvidado de nosotras, o porque no queramos ser felices. A veces el entorno lo ocupa todo, y no puedes evitar llegar a esa angustia, tristeza y desamparo con los que me he despertado y que serán mis compañeros a lo largo de un día «tan especial».

Recuerdo cuando leí por primera vez la famosa frase de Emma Goldman en una pancarta, en una manifestación por el 8M en Barcelona: «Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa».

Me gustó muchísimo obviamente, pero creo que se ha ido de madre, y creo honestamente que Emma no quiso dar el significado que se ha cogido para las fiestas, tardeos y eventos que tienen lugar a día de hoy. Incluso viniendo con la mejor de las intenciones, es un lema de marketing a día de hoy, se ha convertido en una excusa para relajarnos, divertirnos y convencernos de que no deberíamos salir a quemar el patriarcado.

Es francamente triste ver cómo a día de hoy, en el que creo que el mercantilismo es obvio, en el que los colores son obvios, en el que el discurso es pretendidamente optimista, en el que se habla de la comunidad, pero a modo más de burbuja, protección y nada de confrontación con la realidad, palabras como «machismo» y «heteropatriarcado» se ven tan rechazadas y fuera de lugar.

Emma Goldman no quería eso.

Y lo demostró con sus actos, no sólo con sus frases, que es algo que estamos perdiendo y es francamente preocupante.

Emma Goldman ha formado parte de nuestro imaginario actual con su frase más liviana en un meme, y eso, aunque nos pueda llevar a interesarnos por su persona, parece que el tecnofeudalismo (voy a utilizar el término de Varoufakis hasta que se ponga de moda) ha sabido cómo apropiarse de él y que feministas de alta cuna que reniegan de los derechos de las mujeres trans, las mujeres migrantes y racializadas, puedan comprarse una camiseta y sentir que participan de una lucha feminista que se hace, comodamente, con memes y cañas de tardeo, en sus casas de campo.

Pero ella fue mucho más que un meme.

Goldman participó en iniciativas anarquistas revolucionarias en las que puso cuerpo y mente desde que fue muy joven, llegando hasta España para participar en la Guerra Civil por puras convicciones políticas y sociales.

Estuvo en la cárcel en numerosas ocasiones, se enfrentó ante personas muy poderosas y vio cómo intentaban vulnerar sus derechos y el de las mujeres, y no se echó atrás. Participó en todo aquello que veía justo e imprescindible para todas en la calle, en los juzgados, en la política, y cuando hubo que apoyar las medidas anticonceptivas, también lo hizo.

Por supuesto, siempre se intenta hablar de la parte menos «agradable» de Goldman, pero es que las revoluciones no son agradables, y enfrentarse a gobiernos totalitarios en la época de Goldman, tampoco. Y no gustaban nada sus opiniones y, fijaos qué casualidad, sus frases.

La frase del baile y la revolución ha trascendido porque es lo que queremos oír, ver, queremos pensar que la revolución será entre flores, bailes y cañas, y aunque merezcamos todo eso, la revolución difícilmente será un camino de rosas, bailes y cañas. Y claro, eso hará que mucha gente prefiera quedarse en casa.

¿Propongo una solución acaso?

No lo sé, no lo creo. Pero empezaría por leer a Emma Goldman, por empezar a leer a esta mujer que encarnó con hechos todas las luchas que a día de hoy nos da miedo decir en voz alta, todas esas cosas que los Jose Luises y oligarcas quieren reprimir y ella ya confrontó entonces.

Quiero recordarla porque ella abrió caminos (y muchas más) y aunque sea considerada una radical, lo fue porque tenía mucho por lo que pelear, igual que las mujeres, todas, a día de hoy tienen mucho por lo que pelear, y se nos quiere hacer creer que hemos trascendido, pero si lees los trabajos de Goldman, veréis que no es así, que aún estamos lejos de que se blinden medidas que ella proponía entonces.

Ya hablaba entonces de cómo el capitalismo sobrevivía a base de oprimir a los trabajadores, de los derechos de las personas no blancas, de los estados controlando a la población.

A día de hoy, recomiendo leer a Emma Goldman porque, cualquier frase que digas que se pueda relacionar con el anarquismo, la revolución y la violencia, y por la cual serías tachado de radical (especialmente por gente que no quiere que las cosas cambien en absoluto), ya la dijo ella. Y la dijo en espacios donde podía ser desde acompañada y tener seguidores, hasta ser abucheada y echada por sus propios compañeros.

La lucha por la que abogaba Emma Goldman era tan completa que no llegó a todo, pero llegó a mucho, y llegó a muchas cosas con las que quizá no estaría de acuerdo, pero me hacen pensar, me hacen reflexionar sobre lo que necesito y lo que quiero.

Y en el día de hoy, en el que llueve a cántaros, se han anulado las marchas en la sierra y sacar el coche está poco recomendado por la AEMET, prefiero que mi día sea, o bien salir con un bidón de gasolina, o leer a Emma Goldman y pensar en qué cambios quiero y buscar los espacios en los que pueda pensar igual, lejanos del Marketing y de las consignas.

Sé que igual puedo no ser consecuente, puedo parecer radical y poco agradable, pero todo eso ya le pasó a Emma Goldman e hizo muchas más cosas por todas nosotras.

Por cierto, aparte de la frase del baile, dijo otras muchas:

Requiere menos esfuerzo intelectual el condenar que el pensar.

Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución… Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción.

El anarquismo es la única filosofía que aporta al hombre la conciencia de sí mismo, que sostiene que Dios, el Estado y la sociedad son inexistentes, que sus promesas son nulas y sin valor, ya que sólo pueden cumplirse a través de la subordinación del hombre.

La corrupción de la política no tiene nada que ver con la moral, o la laxitud de la moral, de diversas personalidades políticas. Su causa es meramente material.

La política es el reflejo de la actividad comercial e industrial del mundo.

Intentad poner alguna de estas frases en una camiseta.

No, pero en serio, Emma Goldman fue mucho más que un meme y siento que debería servir de inspiración para el cambio, para motivarnos a que días como este tengan el sentido revolucionario que debería tener.

Sin él, solo es un día de fiesta, de ofertas comerciales, de morado, de símbolos en redes sociales en el que seguimos igual de sometidas al heteropatriarcado pero preferimos olvidarlo.

Emma Goldman nunca lo olvidó.

Gracias por leerme y siento mucho si esperabas leer un texto más inspiracional y optimista en un día como hoy. Tienes cientos en cualquier red social.

Aunque si ya me has leído otras veces, quizá sabías lo que podías esperar.

Así que, en cualquier caso, gracias.


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