No sé si esta entrada se va a centrar solo en esta pregunta, va a ser una reflexión o qué vamos a sacar de ella, honestamente, pero la semana pasada una conversación con una amiga madre me generó un malestar y una serie de dudas que, una vez más me colocan en ese lugar incómodo de: ¿POR QUÉ SEGUIMOS ACEPTANDO ESTO?
Os pongo en contexto.
Una amiga comentaba acerca de cómo se ha alargado el permiso de paternidad, y lo comentaba no sin cierta molestia, y no sin cierta alusión a que las relaciones entre bebés y padres, al menos durante los primeros meses, no son ni remotamente comparables con las de las criaturas recién nacidas y las madres. De hecho, aunque montones de padres (menos de los que lo claman) intentan implicarse en su paternidad desde el minuto uno, la propia biología precipita su desvinculación. De ahí que haya tantos padres ausentes o pasivos, o, simplemente, lo que siempre se ha considerado un «padre normal».
Un padre, en cualquier caso, aunque no pueda dar de mamar, puede despertarse por la noche a darle el biberón, puede sustituir a la madre en esos momentos en los que necesite dormir, darse una ducha o desconectar cinco minutos de esta relación de dependencia para la que nadie le preparó.
Pues, por si no fuera poco esto, tras una experiencia como el parto, no tienes una baja médica.
Me explico, sí la tienes. Tienes la baja de maternidad, y comienza tu período de baja por maternidad, que ya pueden ser 16 semanas, o las que sean dependiendo del lugar donde vivan.
Sin embargo, no hay ninguna baja relacionada con la operación quirúrgica que supone el parto.
Esa cirugía no conlleva una baja y, después, el permiso. El permiso ya forma parte de la baja por maternidad.
Es decir, cualquier operación en la que hay una cirugía genera una baja. Ya hubo un debate alrededor de ello al respecto de las operaciones estéticas y se llegó a la conclusión de que sí, había derecho a la baja, aunque fuera de poco tiempo, al estar en una situación en la que no se puede cumplir con las demandas de la empresa.
Lo que hay es un permiso de maternidad y un permiso de paternidad, de mismo espacio de tiempo, mismas condiciones, pero sólo una de las dos personas ha sometido su cuerpo durante nueve meses y luego ha padecido una operación quirúrgica siendo, después, la principal responsable del bienestar del recién nacido.
Lo suyo sería que, durante todo ese tiempo, en que se escucha a algunos padres hablar de «descanso» o «vacaciones»o que eligen tomar en otro momento porque, así se turnan…
Una vez más, pese a quien pese, y aunque sea como se hizo siempre, no es, no ha sido y nunca será una experiencia equitativa y con medidas así, no estamos fomentando la igualdad. Menos aún cuando estamos en pleno momento reaccionario machista con muchos hombres que quieren volver al feudalismo y a régimenes totalitarios.
¿Deberíamos acaso sentirnos tranquilas porque cada vez hay más padres que asumen responsabilidades o deberíamos sentirnos escandalizadas por tener que dar las gracias ante unas condiciones y circunstancias profundamente desiguales que dejan a las mujeres abandonadas, solas, sin recursos y en un proceso físico del que nadie se responsabiliza?
Se habla de lugares en los que la madre tiene un mes entero para recuperarse del parto y, después, empezar a estar con su criatura (sin abandonarle, simplemente, ayudada por cuidados sociales y su pareja) como si fuera una utopía inalcanzable en el estado del bienestar, porque claro, el estado del bienestar se construye a través del bienestar de unos a cambio del prejuicio y sacrificio de otros.
¿Tan difícil sería, pregunto sin tener ni idea, tener en cuenta meramente que existe un proceso quirúrgico en la mayoría de partos para dar una baja de unos días a la madre, unos días en los que los bebés estuvieran en el Kinder, cerca de sus madres, una época en la que los padres les visitaran, acompañaran, ayudaran y pudieran encontrar un rol de cuidados en ese proceso? ¿No tienen acaso un permiso de paternidad para ejercerla? ¿En qué se basa entonces la paternidad?
Ante todas estas dudas, y ante mi falta de conocimiento, os animo a que me escribáis, me contéis, me digáis por qué esto es así, por qué no puede cambiar y, volviendo al tema del que más hablo en el blog: sabiendo todo esto ¿POR QUÉ DEBERÍAMOS HACERLO?
Igual lees esto y crees que exagero, que me lo invento, que eso no es así, y quizá piensas que tu familia estará allí para ti, o que tienes suficiente dinero para gestionarlo mejor o, mi favorita, que algo así a ti no te podría pasar.
Pero esto puede pasar y está muy lejos de ser una ficción que la foto con un bebé venga con una luz y lágrimas de felicidad con un paisaje lleno de desolación, abandono e injusticia.
Incluso esas amigas a las que les ha ido mejor, aquellas que han tenido la mejor experiencia, la mejor pareja y el mejor soporte, han vivido aquello de lo que me hablan mis amigas. La soledad, la insistencia por la familia, una situación inesperada que les hace quedarse solas con su bebé durante un mes sin mayor ayuda que el miedo, Internet y algún médico que está disponible y que es una medida de salvación para el bebé pero, ¿y para ella?
Las iniciativas para fomentar la maternidad NUNCA parecen ir de la mano de mejorar las condiciones de las madres.
Las iniciativas que fomentan la implicación de los padres en el proceso NUNCA van de un manual o de una educación en la que se fomente su participación, su colaboración, su implicación, además que la respuesta social ante una colaboración del 50% siempre será de un optimismo desmedido e injusto de cara a las madres. Hay muchos padres que suelen moverse en la disidencia, que suelen ser excepciones, que se implican y que alcanzan colaboraciones más que considerables. Y se les debe elogiar en igual o menor medida que a las madres, tengámoslo en cuenta. Ellos también eligieron formar parte de esa familia, y ellos le deben esa familia no a los nueve minutos de coito, sino a los nueve meses y consecuentes horas de parto en las que no han participado ni siquiera de manera indirecta.
¿CÓMO NO ESPERAN QUE BAJE EL NÚMERO DE GENTE QUE QUIERA TENER HIJOS?
Las iniciativas sociales deben ayudar, colaborar y fijarse en las condiciones y vivencias de las madres.
A día de hoy hay muchos podcasts y muchas iniciativas privadas o disidentes de tribus, grupos de amigos, pero el estado tiene que participar de un modo más realista si quiere seguir teniendo nacimientos de clase alta, media y obrera. Hay que acabar con sus mensajes de persuasión y exigir mejoras auténticas.
Creo.
No sé.
¿Tú qué crees?
(que si… que no todo el mundo… que a ti te ha ido super bien… que no generalice…)
Anotado.
Por cierto, si me quieres contar más cosas acerca de las bajas médicas, por maternidad, etc, tienes mi email.