Mundos paralelos

El otro día leí la reflexión de una mujer que no había tenido hijos, en la que recurría a la multitud de vidas, o al conocido recurso cinematográfico o literario de los mundos paralelos, esa vida que otra tú está teniendo a la vez que está sucediendo tu vida.

Lo vimos en aquella película Sliding doors en la que Gwyneth Paltrow llevaba uno de mis cortes de pelo favoritos mientras practicaba un perfecto acento reflexivo británico (supongo que ya habría hecho Shakespeare in love y lo tendría bastante fácil): Gwyneth entra en el metro y tiene una vida pero, al mismo tiempo, pierde el metro, y su vida toma un rumbo completamente distinto.

No perdáis el tiempo con la película, no es buena.

Y os diría que tampoco perdáis el tiempo con lo de los mundos paralelos. Honestamente me parece un recurso más para que exitosos capitalistas sin mundo interior te digan cómo estás malgastando tu vida y tus oportunidades. Últimamente hay muchísimas cosas que me molestan, como todo lo que está sucediendo en el mundo orquestrado por el hombre naranja y colegas, pero a un nivel más íntimo y cercano, no consigo tolerar la condescendencia y crítica velada de esta epidemia de gente hiperactiva, gente que hace millones de cosas sin ningún criterio o preferencia, solo por hacerlas, y que considera que el resto del mundo es vago, incapaz, inadaptado y son responsables de todas sus propias miserias. Incluso cuando veo en las cuentas childfree esta exaltación de la hiperactividad y el hiperconsumo, me enerva. De verdad que no puedo más con ello y, por ese motivo, lo dejo aquí.

Porque esta persona a quien leí hacía una interesante reflexión muy propia de mensajes de autoayuda sobre «seguir tu propio destino» y «tu vida también importa», pero realmente se trataba de alguien con un mensaje profundo e interesante, no de una venta en redes sociales a través de una IA. Hablaba de cómo sucesos relacionados con la pérdida y el duelo le llevaron a caminos en su vida, rupturas, problemas financieros, nuevas parejas, retos laborales, y como ellos la habían llevado a una vida que, a mi juicio, es más que buena. Su trabajo, aunque inestable, le apasiona, está en una relación en pareja que le hace feliz, es independiente, lleva una vida sostenible, y vive en una zona que le encanta, además de tener un soporte de amigos muy estable.

Pese a ello, es capaz de ver esas múltiples opciones, qué hubiera pasado si hubiera continuado esa vida que tenía antes, qué hubiera pasado si no se hubiera marchado de aquel sitio en el que vivió un período de tiempo… Y sus historias llevaban a cómo ahora era una persona sin hijos pero, en un mundo paralelo, seguramente le hubiera encantado, y seguramente su pareja y ella habrían sido la mar de felices en esa situación, pero como también lo son ahora.

Obviamente, puede que en un mundo paralelo, pienses en un mini yo con peto que te trae una flor o te hace un dibujo por el día de la madre, pero me gustaría decir que no hace falta limitarse a ello. O que, incluso, puede que entre tus mundos paralelos, sea el menos apetecible o que, oh sorpresa, ni siquiera esté entre todas las opciones que se te ocurran.

En mis mundos paralelos nunca hubo descendencia, más que nada porque en mis mundos paralelos sigo siendo yo, con mi crianza, antecedentes, deseos, sueños y vida. ¿Es posible que hubiera querido tener hijos si hubiera dejado el mundo del cine antes? ¿Es posible que si me hubiera quedado en Berlín y hubiese comenzado a dar clases allí, teniendo en cuenta que el estado allí gestiona la maternidad de un modo mucho más humano, podría habérmelo planteado? (Reconozco que hay una parte práctica de la maternidad allí o en otros países que me parece mucho más viable que en España, o en una ciudad como Madrid)

¿Qué más?

¿Y si fuera una de esas personas que van en moto? (no lo soy, pero en otro mundo paralelo tendría una vespa)

¿Y si hubiese tenido algún mínimo talento para el baile, tal y como deseaba de pequeña? ¿Hubiese podido ser bailarina y profesora de baile?

¿Y si me hubiese ido a vivir a Dublín?

¿Y si hubiera estudiado japonés?

¿Y si hubiese resultado ser una capitalista convencida?

¿Y si no hubiera sobrevivido a un aneurisma? ¿Y si no lo hubiese tenido?

¿Y si nunca me hubiesen dado trabajo como profesora de inglés?

¿Y si nunca hubiese ido a aquellos cursos de la sala Beckett donde conocí a mis mejores amigas?

¿Y si nunca hubiese sido profesora de castellano? ¿Habría visitado entonces Bristol y Bath?

¿Y si nunca me hubiera enamorado de un vasco con quince años en Howth?

¿Y si hubiera dicho a mis amigas que no quería ir de discotecas y que en casa escuchaba Blur, Suede y Tori Amos?

¿Y si mi primer concierto hubiese sido otro?

¿Y si los padres de aquella amiga no me hubiesen llevado a ver «La venganza de don Mendo»?

¿Y si la gente que he querido que murió pronto hubiera podido estar más tiempo conmigo?

Hay múltiples escenarios.

Múltiples posibilidades.

Un FOMO más para frustrarnos, para conectarnos más aún con el fracaso. Y aunque yo tampoco pueda escapar de él, no lo recomiendo. Aconsejaría evitar mucho ese pensamiento de «en otra vida» porque… Porque ¿no hay otra?

E incluso si te reencarnas o tienes a otra tú viviendo en otra dimensión, no sabes qué es, quién hace ni qué quiere.

Y no vendré con un carpe diem o seize the day. Hacemos lo que podemos.

Somos muy complejos, y nuestro deseo no se rige por la lógica en todo momento, o de manera lineal y continua, y puede que deseamos un millar de cosas que se contradigan. Y puede que en un universo paralelo, de repente, te hayas visto con una familia con trillizos, pero si no, no pasa nada.

Si ni en universo paralelo te visualizas sin hijos, no pasa nada. Y si tienes hijos y en un mundo paralelo te visualizas sin ellos, tengo unas cuantas amigas con las que te puedo poner en contacto.

Y si en este, no quieres tenerlos, y no quieres estar sometida a las expectativas de todo el mundo que no sabe parar un momento, no te preocupes, y no te sientas mal. Lo estás haciendo lo mejor que puedes y si tan importante es para los demás lo que tú hagas, primero que no es verdad, y segundo que se busquen un hobby que dure más que tachar un ítem de una lista.

Mira, yo también sé escribir notas positivas después de todo y con todo el panorama que tenemos. Y no he necesitado un mundo paralelo.


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