Me gustaría comenzar este blog dando las gracias a todos los que entréis aquí porque os interesa el tema.
Tengáis hijos o no, los hayáis querido o no, hayáis podido tenerlos o no, incluso aquellos que nunca los habéis tenido porque no queríais.
Este blog surge inspirado en muchas conversaciones, podcasts, libros y películas que en 2023 nos acercan al tema de la No Maternidad por propia elección. Pero sobre todo surge de las ganas que tenía de tener una conversación o algo que contar al respecto.
Que hayáis entrado y que estéis leyendo esto significa mucho para mí y quiero que sepáis que esto es un lugar, no seguro, pero en el que intentaré hablar desde un respeto que tengo, muy profundo, a los lectores.
Acostumbrados a narrativa clásica o de Tik Tok, vivimos todos en un mundo polarizado y aterrador y parece que entrar en un espacio en el que se quiera dar visibilidad a la elección de la vida sin hijos va a suponer un lugar de ataque, destinado al insulto y a la desacreditación de una elección personal. No lo es. E intentaré que no lo sea.
Si he creado este blog ha sido más por necesidad que cualquier otra cosa. Conozco los movimientos ChildFree y me he interesado por ellos en el último año, faltándome aún MUCHÍSIMA INFORMACIÓN que quiero poder aportar, pero, como residente en España, entre Madrid y Barcelona y mujer cercana a los 40, no he encontrado un movimiento tan claro aquí. Igual no he sabido buscarlo o lo he intentado encontrar en mi entorno más cercano sin éxito, pero quiero aportar mi granito de arena y soñar con que, a escasos pasos de mí, hay alguien que tampoco acaba de encontrar una comunidad con la que hablar de su elección de vida sin sentir que: 1. no puede 2. a nadie le interesa.
Nada de lo que escriba carga contra otras personas, nada debería tomarse de una manera literal o personal, esto es un blog que habla de una manera de ver el mundo, la maternidad y quiere rebatir la idea del instinto natural de la maternidad contado desde mi propio punto de vista porque creo que quiero ver a más gente como yo contando el suyo. Además, solo hablo, por el momento, de mi propio punto de vista porque, como mujer de casi 40 años, apenas he tenido cuatro amigas, y algunas conocidas, que hayan manifestado su intención de no traer hijos al mundo.
Eso supone un porcentaje del 7,5% de mi vida social si soy sincera, lo que, a mi edad, hace que mi entorno sea profundamente maternal, incluso bastante conservador. Conservador no quiere decir rancio, ni de derechas, ni es insulto, cuando me refiero a conservador solo me refiero a que busca una estabilidad clásica, de valores consolidados y validación social. ¿Y quién no quiere eso de entrada? ¿Quién no intentaría por propia supervivencia encajar o destacar dentro de lo positivo?
Sin embargo, es cierto que en España, o al menos por lo que he visto en Madrid y Barcelona, las ciudades entre las que me muevo, en las que cabría pensar que hay una mentalidad más diversa, no he visto perspectivas muy diferentes a una maternidad relativamente convencional en lo que a mi edad y entornos laborales y sociales se refiere. Pero, ¿qué quiero decir con convencional? ¿Y es malo? ¿Ya me estoy metiendo con alguien?
Con convencional me refiero a parejas heterosexuales blancas que tienen uno o más hijos. De hecho, dentro de lo convencional en mi entorno, ya incluyo prácticas como el In Vitro, que han tenido resultados en un 50%, cuando no debería ser convencional en un país con un sueldo mínimo tan bajo y un precio de la vivienda tan alto que una pareja pueda permitirse desde 5000 hasta 9000 euros en solo acceder a la posibilidad de una gestación que, no tiene por qué ir a término.
Estas parejas, casadas o no, propietarias de un piso o no, acceden en su mayoría a sueldos cercanos a los 30000 al año cada uno y tienen cierto apoyo familiar.
Todo eso son buenas noticias para la maternidad. ¡No estáis solos! Aunque os sentís profundamente solos también, como me pasa a mí.
Lo que no es una buena noticia es… Muchas cosas en realidad, pero hoy solo quiero hablar de una, y es de la falta de conversación al respecto de la no maternidad.
Las mujeres o parejas que eligen no ser madres no están en un baremo normalizado en España. Cuando la gente habla de gente sin hijos, parece que pertenezcamos a un mundo ajeno, nos convertimos en un elemento de folklore que funciona como un rasgo más de su personalidad, ya que les muestra que son personas con una vida social rica y amplia, no solo tienen amigos del AMPA, sino que también tienen amigos sin hijos.
¡Y queremos el rol! A lo mejor no hemos tenido hijos pero a lo mejor no estamos todo el día viajando por Tailandia porque vivimos en la misma situación precaria que vosotros y aunque, no gastemos 600 euros al mes en una criatura, a lo mejor tenemos un sueldo más bajo, o a lo mejor tenemos otras cargas… En cualquier caso estamos aquí, listos para un plan de día. Llamadnos.
Pero sería falso decir que sólo quiero conectar con esos amigos con hijos, no podría estar más lejos del propósito sino que busco lo que no he vivido, como todos los que escribimos: yo quiero encontrarme en una conversación en la que ambas personas compartan el “no quiero tener hijos” y sea algo que dé de sí.
Es una conversación que no suele aparecer, y es lo que me gustaría traer con este blog. Me gustaría que todas aquellas personas que no han tenido hijos y no se ven capaces de hablar del tema, que lo llevan como una vergüenza, un fracaso o que les ha costado cierto aislamiento social, encuentren un espacio en el que leer, hablar, escuchar, y se sientan menos solos, de modo que puedan vivir esa realidad de la manera tan natural como yo creo que es.
De hecho, a veces pienso que he empezado a escribir sobre el tema como una llamada a un festival, o un grito de socorro desde una caverna, porque siento que vuelvo a ser una de las nerds del instituto, buscando el grupo de amigas con gafas alejadas de las populares. Me siento muy sola en mi elección, quizá por mi edad, en la que es la gente más joven la que manifiesta más este sentir, o porque yo misma no he sido capaz de establecer esta conversación antes.
Sólo busco esto. Traer esta conversación.
Y lo hago porque, hace un año, fue la primera vez que traje la conversación a un espacio. Estaba en un curso de escritura teatral hablando de la obra de teatro que sigo escribiendo “Voidance” que habla de la falta de discurso de las mujeres sin hijos.
Leí una escena y, justo en aquel momento, hubo una gran respuesta por parte de 5 mujeres en el curso. Mujeres que no habían tenido hijos, que habían acabado siendo madrastras, mujeres que habían fingido querer hijos… Apenas tuvimos 20 minutos de conversación en una cafetería y me animaron a terminar la obra, que la escribiera, que no me detuviera.
La escribí. No ha pasado de ahí. Pero esa es otra historia.
Y es que las mujeres sin hijos tenemos muchas historias, nuestra decisión acarrea muchas historias que no conocemos, y que en España, he leído poco. Hay muchos referentes en el resto de Europa y en Estados Unidos, incluso elementos y términos como DINKS y NOMO ya han entrado en un marketing concreto sobre nuestro rol, pero a mí me parece que esto va de otra cosa.
Desde luego, desde ese momento, para mí, iba de otra cosa.
Decidí que el 2022 ya tenía que ser el año, que estaba cansada de los prejuicios, del silencio y de sentir que no teníamos nada que contar cuando sí, cuando creo que tenemos tanto que compartir con el mundo, cuando fuera de casos en los que hay discusiones feas con madres, estamos muchas personas que buscamos hablar de otras cosas que nos preocupan, otras maneras de cuidar, otras maneras de amar.
Y hoy, un año después, tras 39 años de vida sin hijos, meses de lecturas y con mucha investigación por delante, os doy la bienvenida a este espacio.
Gracias.
2 respuestas a “¡Bienvenida!”
Hola Irene, totalmente de acuerdo todo.
Me encanta el respeto desde el que te expresas. Parece hoy en día que no querer ser madre es una ofensa o un insulto, como si fueramos brujas anti niños.
Simplemente es una elección,un no instinto, un no deseo con el que nacimos.
Encantada de leerte 💛
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Encantada de que te pases por ahí. 💜
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