MAMÍFERA: Nuestra película

MAMÍFERA se ha estrenado el Viernes 26.

Hace tres días.

Sin embargo, para mí, todo empezó antes.

Empezó hace dos años mirando en Netflix si había películas con la temática de no maternidad y encontrándome cara a cara con una película cómica sobre la gestación subrogada.

En ese momento sentí que no solo no existían películas sobre esta temática, sino que cualquiera que buscara con estos parámetros, se daría de bruces con películas y mensajes pronatalistas, dejando claro que nadie había pensado nunca en que una mujer que no quiere tener hijos tuviera la más mínima relevancia para la ficción.

Una película y obra de teatro, aunque se escriban, requieren un proceso largo y de mucho dinero para llevarse a cabo. Yo no tenía los medios y, quizá, tampoco la confianza, pero parecía que no había nadie más.

Sin embargo había una cantidad ascendente de podcasts, películas y canciones que ensalzaban la imagen de las madres, y que volvían invisible a cualquier mujer en una realidad diferente. Y mientras, iba escribiendo el blog, iba encontrando libros, ensayos, autoras, algunos contenidos internacionales… Algo que también le pasaba a Liliana Torres, directora de Mamífera, quien encontró consuelo, apoyo y guía en ellas, no solo en su vida, sino en su historia.

Hace cinco meses vi por primera vez información sobre la película de Liliana Torres. Fue un link, una publicación, algo sobre próximos estrenos y aparecía una imagen de María Rodríguez Soto y Enric Auquer. No se detenía en detalles, pero se trataba de una película que hablaba de la no maternidad.

Sin saber absolutamente nada más sobre la película, el título de Mamífera fue algo que quedó apuntado en mi cabeza y mis redes sociales para que esta información apareciera siempre que hubiera novedades al respecto.

Esa película iba a ser importante. Por una vez, parecía que la mujer que no queria tener hijos era la protagonista, con una actriz importante y con unas imágenes que parecían alejar al personaje del estereotipo maléfico, frío y egoísta que estábamos acostumbradas a ver.

Y así ha sido, porque María Rodríguez Soto se me aparece como la intérprete perfecta para hacer este personaje de Lola.

Pero esto lo sé ahora, no lo sabía entonces. Igual que tampoco sabía nada más de Liliana Torres, la directora, una mujer que llevaba años contando a través de su cine, a medias entre lo documental y la ficción. No sabía que había dirigido, hace años, por ejemplo, un documental llamado «¿Qué hicimos mal?» sobre sus rupturas con sus ex-parejas, en la que ya asoma el motivo de una mujer que no quiere tener hijos como un motivo de ruptura de pareja irreconciliable.

Siempre ha tenido un gran interés por mostrar en el cine un tipo de mujer bastante atípica, planteando enigmas y preocupaciones que parece que siempre han estado en boca de los hombres más que en el inconsciente colectivo de las mujeres. Y, para ello, no solo escribe y dirige, sino que ella misma pone el cuerpo a la hora de interpretar. 

Pero no sabía nada de esto el Jueves 25 cuando fui a ver Mamífera a los cines Mooby Bosque en Barcelona. Ni tampoco semanas antes, cuando, de repente, felicitando una publicación en Instagram sobre la película, ella me contestó. Entiendo que directoras, intérpretes y autores se abstengan de contestar a toda la gente que les escribirá en redes sociales, de modo que, que Liliana me contestara, me hizo mucha ilusión, aunque no supiera nada.

Es gracias a ella que pude ir al preestreno, ya que hablando por redes, ante unos compromisos familiares, no iba a poder ir al cine el fin de semana del estreno, y ella me consiguió invitaciones.

Lo que Liliana no sabe es que moví Roma con Santiago para poder ir, ya que yo siempre trabajo hasta las 20:30. Ni que estudié en una escuela de cine, como ella, pero que mientras ella hace películas, yo necesité hacer un break en esa carrera para dedicarme a otra cosa y no sé muy bien qué pasará con ello. Tampoco que llevo escondida diez años en Barcelona sin saber ya muy bien por qué, pero sin saber tampoco por qué debería irme. No sabe tampoco que empecé este blog porque las ficciones no acababan de salir adelante.

Menos mal que a ella sí le salió Mamífera.

Porque, viendo Mamífera, entiendo que mis motivos, mi imaginario, mi vida y mis objetivos no son únicos, no son malos y no me pasa nada. Hay una mente más ahí, brillante, creativa y luchadora que ha peleado durante años para que todas encontremos el personaje de Lola y nos sintamos menos solas, y menos malas.

En una época en la que se asocia paternidad con santidad (porque si habláramos de precariedad y abandono, habría menos paternidades) es importantísimo que se vea esta película, que sirva como arma para acabar con ese patrón irreal y estereotipado en la maldad y la frialdad de las mujeres que no quieren tener hijos.

Mamífera destroza el estereotipo por todos los flancos.

Lola no quiere tener hijos pero todas sus amigas han tenido hijos, las que no, lo intentan, su hermana, sus amigos, y cuando se ve embarazada en los tres días de reflexión, todo su entorno se vuelve más marciano que nunca y se siente sola, abandonada y extraña.

Y, sin embargo, no es demasiado dramática. No se regodea en las conversaciones con los médicos que todas hemos tenido, los juicios, las discusiones dramáticas, todo está lleno de vida, luz y color, y la extrañeza que siente Lola se va marcando gracias a un montaje certero, una música sencilla y expresiva y el recurso de los sueños. Hemos asociado el uso del collage en el cine a Dalí, pero siempre ha sido un elemento denostado y que hemos practicado mucho las mujeres por ser creativo, versátil y relajante. Y este recurso refleja sueños, pesadillas, dolor y soledad con recursos pictóricos que nos llevan al mito de Artémis (yo escribí una entrada sobre Artémis) y los girasoles de Van Gogh, una persona que no estaba bien, como se siente Lola, que no está bien, que quizá haya algo malo en ella.

En un mundo de memes y de vídeos de broma en el que las mujeres sin hijos somos divertidas pero frívolas y nos burlamos de mujeres con hijos, Liliana Torres ha hecho una película sensible, tierna y honesta sobre amistad y mujeres, la resiliencia y el grupo de amigas que se sostiene.

Y de cómo la no maternidad y maternidad son posturas irreconciliables en una pareja porque, como dice Liliana en sus entrevistas “no se puede tener medio hijo para complacer a todos”. Y aceptamos maternidades que no han sido deseadas pero no acabamos de entender que se tome la otra decisión. O que es normal que una pareja rompa si uno de los dos no quiere tener hijos, pero hay que ceder si uno de los dos quiere, y tenerlo.

Sin embargo, Lola tiene un relato creíble, comprensible y medido. Sin caer en elaborar una mujer excesivamente buena y moral, Lola cuida y está comprometida con el mundo, tiene una perra, cuida de sus sobrinos, cuida de su pareja, de su madre, trabaja, crea… Simplemente, no quiere tener hijos.

Pero no quiero ser yo quien recomiende una película solo porque esté de acuerdo moral o ideológicamentecon ella. Hemos tenido suerte las mujeres que no queremos tener hijos en que Liliana ha hecho una buena película.

Y ese es el auténtico motivo por el que se ven películas, porque te hacen pensar, te trastocan ideas, te reconcilian con otras, pero sobre todo, porque te cuentan una buena historia, de una manera entretenida, con unas imágenes bellas, buena música, buen montaje y excelentes intérpretes.

Si además, estáis como estaba yo hace dos años, buscando películas sobre esta temática en todas las plataformas, y encontrando contenidos pro-vida o profundamente machistas contando historias de mujeres sin ninguna femineidad en el contenido ni en el continente, SÍ, VEDLA. 

Quiero que os ahorréis esas tardes perdidas que pasé frente a la pantalla buscando términos. Buscad Mamífera en los cines y tened la experiencia.

No hay un solo elemento en esta película que no funcione como un reloj.

Y tener a María Rodríguez Soto y Enric Auquer como Lola y Bruno, esa pareja que se ve en la diatriba de tener o no hijos, es un regalo para todos aquellos a los que representan. Están excepcionales y se llevan los mejores momentos de la película solo por estar.

Pero no se queda solo en eso, Liliana Torres trae también una trama de una mujer que tiene dificultades para quedarse embarazada, en una adorable Ruth Llopis, y madres arrepentidas con la madre de Lola.

Porque nuestra historia, la de las mujeres que no queremos tener hijos, no deja de ubicarse en un mundo plural en el que todos tenemos una historia, una conexión y una responsabilidad hacia otros. Y lo más probable es que, al salir de ver Mamífera, te preguntes si tienes ese grupo de amigas, o desees tenerlo si no lo tienes. O la pareja. O los collages de Lola. O ser María Rodríguez Soto. O tener una perrita como Cleo.

Ver Mamífera para mí ha sido entrar en una ficción de la que no querría salir, como en La rosa púrpura del Cairo. Quiero que Lola me coja de la mano y me lleve con sus amigas, hagamos collages y cuidemos de Cleo.

Y no va a ser así pero no pasa nada. Porque, con sus diferencias, esa es mi vida también.

Y la de muchas.

Y la de otras que son nuestras amigas que, por fin, van a ver nuestro punto de vista en la peli. Van a entender qué pensamos cuando hablamos de superpoblación, lo que vemos cuando miramos los juguetes de madera Montessori, lo que entendemos al ver los carteles de ¿Y A TI QUIEN TE CUIDARÁ?… Y, sobre todo, que todas nos necesitamos para salir adelante.

Gracias, Liliana Torres. Espero que todas vayamos en masa a ver Mamífera.

Con tu película, quizá nada ha cambiado pero todo ha cambiado para mí.

Quizá escriba mi obra de teatro o vuelva a hacer collages…

Pero esa es otra historia.


2 respuestas a “MAMÍFERA: Nuestra película”

  1. cuando vi la peli me dejó muy mal cuerpo , pues teniendo yo muy claro desde joven que no quería ser madre , me parece que la peli te plantea todas esas dudas que se nos pasarían por la cabeza si nos quedáramos embarazadas. Muy valiente la decisión de la protagonista y muy consecuente con sus ideas , pero difícil decisión al fin y al cabo.

    Me gusta

Deja un comentario