Apropiarse de la narrativa

Como mujer que no quiere tener hijos, soy de las personas más afortunadas.

Si le ha supuesto un problema a mi familia directa, nadie me lo ha dicho, tengo a mi pareja en mi equipo y no he vivido situaciones incómodas de invisibilidad o ridiculización en los últimos años.

Aunque, como dicen, lo mejor siempre está por llegar y los oligarcas están entrenando a sus acólitos para odiar a mujeres como yo. Pero eso es otra historia y esa gente no merece un hueco en nuestros espacios.

Sin embargo, viviendo parte de la vida en el entorno digital, leo muchas veces a mujeres con hijos, y a hombres con o sin hijos, molestos ante esta decisión.

Así que, en muchas ocasiones, me hago la pregunta.

Pero, ¿qué les molesta?

Si pienso en el por qué, solo puedo pensar en esas relaciones adolescentes en las que nos convertíamos en fans de las Spice Girls o los Backstreet Boys buscando lo que no sabíamos que era, un sentido de comunidad.

No nos juntábamos porque nuestro gran sueño fuese ser Geri Halliwell (el mío sí), sino porque ya habíamos conectado de manera no consciente con el vacío existencial de la adolescencia, ese primer momento en el que no somos niños y sentimos una ausencia, una carencia, y nadie se sentaba contigo a explicarte el por qué de esa tristeza, el por qué de esa angustia, y cada uno hacía lo que podía, si podías apoyarte en tus padres, hermanos, genial, si no, en tus amigas, si no, en nuestros ídolos…

Pero búscabamos la comunidad.

Y las comunidades de madres/padres han estado en alza en los últimos cuatro años. Gente que vivía la maternidad en grupo, que se apoyaba y en el que nadie se quedaba solo.

Aunque eso, siempre, en el mejor de los casos.

Muchos años y terapias después, descubres que el cuerpo crece pero el alma no, como dijo Pablo Messiez en Las Canciones, y te das cuenta de que hay nuevas actividades y horarios para llenar el vacío existencial, y que incluso gracias al consumo, puedes también aguantarlo.

Estaréis pensando que creo que la gente tiene hijos por llenar ese vacío existencial y no es así. Al menos, no todo el mundo lo hace por eso, aunque habrá casos, y, estadísticamente, también existen, ¿no?

Están aquellos que querían maternar, aquellos que querían un bebé, aquellos que lo han hecho por presión familiar o social, otros por creencias religiosas, otros por creencias económicas, y, SÍ, también aquellos que lo han hecho para sobrellevar el vacío existencial.

De modo que esta elección, no solo se ve única, sino que, el hecho de no tomarla, hay gente que lo ve como un desafío al Status Quo.

Puede serlo, aunque yo soy, ya que he mencionado las creencias, de la creencia que siempre tiene que haber alguien desafiando al status quo, discutiendo ante la falsa estabilidad y señalando incomodidades.

Si no soy yo, celebro que sea otra persona.

La disidencia es una parte importantísima de la diversidad.

Igual no estás de acuerdo pero, entonces, ya que no nos conocemos en persona en muchos casos, mi pregunta es:

¿QUÉ TE IMPORTA?

Honestamente.

Cuando hay madres y padres que entran en redes sociales, que buscan expresamente grupos, conversaciones y eventos de gente que no tiene hijos por elección, ¿QUÉ ESPERAN ENCONTRAR?

Yo no busco grupos de maternidad en los que escribir a madres y decirles que su vida sería mucho mejor sin sus hijos. Primero porque no lo pienso y segundo porque no tengo tiempo más que para mi propia vida como para meterme en la de otros.

De modo que mi teoría es que ese desahogo ruhín, desagradable y de adolescente agresivo de instituto, es un discurso más que forma parte de mirar el vacío existencial y dejar que te arrastre.

Y eso hace que, para estas personas, que haya gente que haya desafiado las convenciones, estén bien y quieran hablar de ellos, sea intolerable.

No quieren que exista la narrativa.

No quieren que haya mujeres trabajando en nuevas narrativas, nuevas vidas y desenlaces para las mujeres que no han tenido hijos, ya sea porque no han querido, e incluso, porque no hayan podido.

Y les resulta tan intolerable y molesto, que buscan la narrativa para destruirla.

Por si no tuviéramos bastante con Putin sancionando discursos de gente sin hijos en Rusia, a Trump en Estados Unidos definiendo a mujeres y hombres como gente que aporta células en la concepción y JD Vance con lo de las mujeres-gato, también tenemos que aceptar que entre gente resentida y con ganas de pelear a nuestros espacios.

Y poner nuestra mejor sonrisa.

Y aceptar que nuestra narrativa importa menos.

¿Y por qué debemos nosotras aceptar algo tan limitado y conservador? ¿Por qué debemos vivir nuestra única vida de la misma manera en la que la viven los demás?

Hay una cosa que debería quedarte muy clara si estás leyendo esto y eres una persona convencida de que tener hijos es la única vida posible para una mujer y que mi discurso es intolerable:

Estás en el lugar equivocado.

Y si has llegado hasta aquí, lo has hecho por propia voluntad.

Yo no te he invitado a hacer scroll y leer hasta aquí.

Y si tienes algo que decirnos es porque tú nos estás buscando y tú eres quien invades el espacio que no te pertenece.

Porque este espacio es mío y le pertenece a las mujeres que buscan una narrativa sin hijos con la que puedan identificarse.

Deberías plantearte por qué sientes que tienes derecho a invadir narrativas que no son tuyas.

Y deberías alegrarte de que existan más narrativas, y que las mujeres tengan más alternativas, y que puedan elegir libremente si quieren ser madres o no.

Por tus hijas, al menos, ¿no?

Porque querrás que ellas tengan una narrativa y puedan hacer lo que les haga felices. No tener hijos simplemente porque sea lo que alguien espera de ellas.

En realidad, me da lo mismo lo que alguien pueda decir o no.

Yo estoy muy tranquila sabiendo que no estoy entrando en espacios a insultar a nadie, que no busco pelea y que, si estoy leyendo algo que no me gusta y no me interpela, puedo dejar de leer cuando quiera.

Tú verás.


4 respuestas a “Apropiarse de la narrativa”

  1. gran discurso ! Alguien tenia que decirlo, joer. Ya está bien de mujeres que odian a otras mujeres por no tener hijos. La pregunta es esa: ¿qué te molesta o qué te importa? Más parques para tus hijos y más sitios en los bancos para que las nuevas generaciones de madres estén con ellos mientras miran sus móviles. En fin , la historia de siempre (y lo que nos queda!)

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  2. Soy madre de 4, y pertenezco a otra época y otro pensar. De hecho, si cuando tenia 20, decía que no podia engendrar era un problemón.!! Por suerte eso cambió y por mis hijas mujeres celebro que la mujer se empodere. Y diga lo que le plazca y lo ponga en acción. Al fin de cuentas es su vida y su cuerpo!!
    Tenemos que…. Tenemos? que cuidarnos entre nosotras? Y cuidar a la que piensa distinto? O se cuida sola? Esa es mi gran incognita.
    Lo ultimo que expreso es que valoro a las mujeres que imponen SU voluntad, no lo que la sociedad dice.

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