20 días para Navidad y por qué se me ocurre ahora un calendario de adviento…

Esta semana en el trabajo empezamos a publicar el calendario de adviento. Cada día una publicación con un libro… Ya sabéis cómo va, tenemos calendarios de adviento por encima de nuestras posibilidades, campañas navideñas que han comenzado en Black Friday y ahora las fotos familiares y las estampas navideñas quedan a una semana vista. Pronto llegarán las felicitaciones navideñas de los amigos con hijos, todos con uno de los jerseys más feos del mundo que venden como «ugly Christmas sweater» en cualquier tienda de fast fashion o con unos jerseys beige al lado del árbol, como si ese momento y esa fotografía es el premio de cara a la galería por años de discusiones por la repartición de los cuidados, decisiones sobre los niños, conversaciones con el cole, dudas sobre sus amigos, su adolescencia cuando tú quieres vivir una segunda adolescencia… En fin, todo aquello que dicen que nadie cuenta sobre la maternidad pero, de algún modo, aquellos que no tenemos hijos sí sabíamos y nos ha convertido en un incómodo elemento que forma parte de la sociedad, también en Navidades.

Y es que si para nosotras las Navidades suponen un rollo a nivel de cumplimentar todos los eventos festivos, ser perfecta en todas las conversaciones, aportar todos los datos estadísticos, narrativos y socioeconómicos en la cena de Navidad como si estuvieras en una entrevista en Carne Cruda, pues quizá os sorprenda, pero nosotras también somos muy molestas.

Y esto, va a ser nuestro poder.

Desde luego, este consejo, si eres alguien que querías tener hijos y las circunstancias no te lo han permitido o, incluso, has decidido abandonar ese proyecto, este consejo quizá no sea el mejor para ti. Pero lo daré de todos modos.

Las personas sin hijos somos un agente del caos en las celebraciones navideñas. Pensadlo bien, aquellas personas con una vida más clásica y viviendo en la muerte del capitalismo sosteniendo una familia nuclear, lo que es francamente difícil rozando el imposible, llegan a estas fiestas saturadas, estresadas, molestas y, a no ser que vengan de una clase social desahogada en la que su crianza es compartida por una canguro o abuelos la mayor parte del tiempo, tienen estas fiestas como una validación a su elección de vida.

Las reuniones familiares son una celebración con los más pequeños, su ilusión, miramos hacia el futuro de un nuevo año, celebram que han contribuido con tiempo, dinero y genitalia, al futuro de la vida, a nuestras pensiones, al bienestar…

Imagino que mantener esa fachada de vida familiar ideal es mucho más difícil de mantener en vivo y en directo que en las fotos de Instagram.

¿Sabéis la amenaza que supone nuestra presencia en esas cenas familiares?

Llegamos a desestabilizarlo todo, a sembrar el caos, a hablar de otros modelos distintos de vida, a fardar de todas nuestras horas de sueño, a molestar, o eso es lo que piensan, cuando en realidad lo que la mayoría quieren es que nadie les pregunte por su decisión (porque saben que no son preguntas honestas o que vienen con un dardo preparado justo después) sin ignorarles, y acabar la cena en paz, hablando de cosas vanales, celebrando el tiempo juntos y comiendo una cena que, esperemos, haya merecido la pena.

Así que, si en teoría, vas a ser un agente del caos: Sé un agente del caos.

Piensa que, si no quieres tener hijos y has llegado a analizar que la tristeza que puede haber en tu vida, no es por esa decisión, sino por otras, tenlo muy claro cuando llegues a esos lugares.

Cuando no has tenido hijos, te das cuenta de la de cosas que pueden hacer tambalear tu vida, como cambios de residencia, de amistades, problemas familiares, de salud, del entorno, de pareja, incluso puede que decidas ser más partícipe de temas sociales, económicos y políticos en tu entorno, o que hayas decidido estudiar.

Pues bien, no es culpa tuya que haya personas que hayan elegido el modelo más común de familia nuclear y que estas no tengan ni idea de las demás opciones que existen. Tú seguramente sabes mucho sobre maternidad por tu entorno y, aún así, has probado otra cosa, y te felicito, y ese es el mood que tenemos que llevar. Quizá tu vida no sea un camino de rosas, pero recuérdate que el no haber tenido niños no es tu problema. Si lo traen a la mesa te animo a poner esta cara:

En serio, si piensan que vas a incomodar, te animo a que lo hagas.

Si es una pregunta ridícula, no tengas problema en demostrar lo ridícula que es. Si van a juzgarte, que lo hagan.

El problema es de ellos, si no han aprendido más temas de conversación.

Probablemente no te pregunten porque ni se planteen la posibilidad de que con más 40 años y un útero prístino en lo que se refiere a parir criaturas pienses en otras cosas, como en apuntarte a clases de pintura, un club de lectura, mejorar el inglés, hacer un master sobre algo que siempre quisiste estudiar, aprender a tocar un instrumento o que, te plantees hacer todo eso sin tener una criatura que lo haga todo mucho más difícil, complejo e incómodo.

De hecho, este ha sido el año en el que más amigas con hijos me han hablado de las ganas de recuperar su vida anterior, de tener hobbies, de hacer otras cosas, tener otras conversaciones, y afirman que esa supuesta validación navideña no significa absolutamente nada y que, pese al amor incondicional, echan de menos dedicarse a sí mismas.

Eso significa que no se nos está escuchando a las mujeres, en general, cuando hablamos de nuestros anhelos y deseos fuera del núcleo. ¿¡Qué sorpresa, verdad!?

Te animo a que llegues con la respuesta preparada, con bromas, con la mejor actitud y analices toda la banalidad, superficialidad y ridiculez patriarcal que suponen esas preguntas en ese contexto.

Come hasta que te canses y, si puedes, date un capricho también a la hora de beber.

Y, ya que estamos, si sobra comida, insiste en que no se tire y que se reparta en tuppers o se lleve a algún centro social. Mientras vivimos situaciones incómodas y ridículas en nuestras casas, hay gente que pasa hambre a menos de 500 metros de distancia.

Y si quieres llevar el jersey navideño o un traje de chaqueta beige e, incluso, te quieres hacer una foto junto al árbol para enviarla como felicitación, hazlo. La cosa es que no te quedes fuera de todo lo que, simbólicamente, puede hacerte feliz en la época navideña.

Nolite Te Bastardes Carborundorum

¿Por qué he dicho lo del calendario de adviento?

Porque he pensado, tarde como siempre, que hubiera estado bien haber hecho un calendario de: 24 respuestas a las preguntas incómodas navideñas sobre la maternidad.

Pero más vale tarde que nunca y dejo una hoy:

Puedes dejar qué dirías tú.

Y qué piensas hacer.

Por cierto, si no quieres ir, si prefieres no ir y si prefieres estar a tu rollo en fechas señaladas, recuerda que en realidad es una celebración potenciada por calendarios de compras y fechas contradictorias de la Biblia y una celebración por el nacimiento de un refugiado, cuando ninguno de los gobiernos del planeta está salvando a los refugiados de ninguno de los genocidios y guerras que están pasando en la actualidad.

Nosotras, a una cena de Navidad, no le debemos nada.


2 respuestas a “20 días para Navidad y por qué se me ocurre ahora un calendario de adviento…”

  1. Para mí la Navidad es esa época del año que antes molaba, cañas pre-cenas, familiares medianamente normales con los que poder hablar que no veía habitualmente… Ahora se ha convertido en una época bastante mierdosa… la mayoría de mi entorno subiendo fotos familiares todos ellos en pijamita o sudaderas a juego (madre, padre, bebés), sin cañas hasta llegar pedo a la cena porque ahora son madres de familia; y familiares que se han hecho viejos y que sus ideas han virado peligrosamente hacia el fascismo. En fin, una diversión… Menos mal que quedan blogs como el tuyo para no sentirse sola en esta broma. Salud!

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